Monthly Archives: Mai 2008

2008.05.24.Levante. (Ecologismo de tercera, territorios de segunda y catástrofes de primera)

COORDINA:

 

LAURA BALLESTER (levante.local7@epi.es)

Territorio

 

y medio ambiente

Levante

 

 

E

 

 

«ecológicos»

sin que nadie se ruborice por

semejante hipérbole. Hoy se

habla de biocombustibles

«cero emisiones»

 

 

«ecologismo» de conveniencia: la aparición de territorios

de segunda. Los territorios

de segunda son aquellos

que no disponen de la suficiente

riqueza económica para ser

considerados, ni alcanzan la arbitraria

categoría natural para

ser protegidos. Los territorios

de segunda quedan con su dignidad

perdida por decreto y predestinados

a ser recipientes de

las inmundicias por otros generadas.

Los territorios de segunda

no pueden quejarse ni, por

supuesto, exigir. Para el ecologismo

de tercera son cuatro gatos

que se acallan con una simple

sardina, o se les hace callar

en el nombre del medio ambiente.

Es conveniente presentar al

menos un ejemplo, con intención

de denuncia y en un intento

de remediar lo que parece

irremediable. Ya comienza

la ejecución del Plan Eólico

en los Serranos, que ha sido

acogido de forma diversa según

municipios. Más concretamente,

en La Yesa, la instalación

de los aerogeneradores

se ha considerado mayoritariamente

como una oportunidad

(quizá sea la sardina). En

cualquier caso, la alternativa

técnica (aérea) y el trazado

(afectando a masa forestal) de

la línea eléctrica de alta tensión

siempre han provocado

una controversia unánime. El

negativo impacto paisajístico y

el objetivo riesgo de incendio

forestal amenazan seriamente

dos perlas competitivas de las

pocas que posee el municipio.

Razonar con una empresa privada

sobre la conveniencia de

proyectar y ejecutar una línea

eléctrica subterránea es similar

a pedir clemencia a Torquemada

para un hereje: les

produce una mixtura de ira e

hilaridad. Ira por osar a poner

en riesgo la tasa interna de

rendimiento del proyecto, e hilaridad

porque

 

«tienen la sartén bien agarrada por el mango

»

 

y «el pescado está vendido» . Si se permite finalmente que

el proyecto se ejecute con una

clara relajación en las obligadas

exigencias medioambientales,

todos seremos los responsables

de haber consentido

la inútil degradación del patrimonio

yesano-valenciano,

por una malentendida concepción

del desarrollo y de la terna

territorio, medioambiente

y paisaje.

Aunque se asumiera la alternativa

aérea (que no se desea),

el disparate del trazado

es digno de reflexión profunda

y de rectificación presta. El

primer trazado que se proyectó

no era tolerable siquiera

para un territorio de segunda.

El Ayuntamiento de La Yesa

consiguió que la empresa reconsiderara

el trazado, no sin

problemas. Pero el trazado

que parece definitivo todavía

afecta a masa forestal, tanto en

La Yesa como en su paso por

Chelva, y sigue alterando negativa

y significativamente los

recursos paisajísticos de Alpuente,

La Yesa, Chelva y Andilla.

No se debe olvidar la causa

del incendio de Les Useres,

como tampoco se puede esconder

que uno de los focos

del reciente incendio de La

Gomera tuvo un origen eléctrico

no natural.

La sociedad valenciana y

sus representantes no deberían

autorizar ni esta alternativa

técnica ni este trazado. Porque

no es propio de sociedades

avanzadas; porque maltrata

vanamente a territorios que

merecen un trato digno; porque

los riesgos son evidentes;

porque la Comunitat Valenciana

tiene a gala ser pionera en

la protección del Paisaje; porque

la Comunitat Valenciana

no puede permitirse revivir la

plaga de los grandes incendios

forestales; porque no se podría

ya hablar de

 

 

«energías limpias »

 

en sentido estricto; porque, en definitiva, no se puede

seguir el juego del ecologismo

de tercera sin exponerse a catástrofes

de primera.

El ejemplo nos es cercano y

significativo: en el nombre del

medioambiente se va a cometer

un atropello que acabará lamentándose

en el futuro, aunque

hoy la conciencia de todos,

como agentes activos o permisivos

de la imprudencia, permanezca

tranquila en su inconsciencia.

¡Qué terrible remate

para una honrada intención!

Y en el planeta, otro botón

de muestra: no se debe minusvalorar

las advertencias de los

expertos en referencia al efecto

de los biocombustibles sobre

los precios de los alimentos,

sobre el hambre y sobre la

deforestación. Si no se consideran

éstas como catástrofes

de primera quizá será verdad

que se nos puede engañar hasta

el infinito. Como ya nos anticipaban

nuestros mayores,

 

«la sota de bastos le dijo a la de

oros, que todas las risas acaban

en lloros»

 

 

*Profesor de la

Universidad Politécnica

de Valencia.

Ecologismo de tercera,

territorios de segunda

y catástrofes de primera

VICENTE

Cloquell Ballester

ANDILLA.

 

 

LEVANTE

 

EMV

 

El autor describe las graves

afecciones del plan

eólico en la comarca

de los Serranos

 

«Razonar con una empresa una línea

eléctrica es como

pedir clemencia

a Torquemada»

Ermita de Santa Inés del municipio de la comarca de los Serranos, cuyos paisajes se verán afectados junto a La Yesa y Chelva por un proyecto eólico.

. El basto y el oro… ¡Qué evocador!

cuando cualquier ser mínimamente inteligente

conoce la falacia escondida

tras dicha calificación.

Hoy se redactan estudios de

impacto ambiental más cercanos

al consentimiento carnal,

que a la eficaz selección y perfección

medioambiental de los

planes y de los proyectos. El

ecologismo de tercera se basa

en la falsedad radical vestida

de mentira piadosa, se propaga

gracias a la ignorancia coactiva

y se alimenta con el absurdo

miedo a consumir lo justo

y con responsabilidad.

Este ecologismo gangrenoso,

que no tiene rostros pero sí

tentáculos, requiere aceptar

continuas justificaciones formales

para construir su coartada.

Una de estas justificaciones,

que le viene dada gratuitamente

por las agendas políticas, es

la protección legal, real, intencional

o simbólica de algunos territorios,

en atención a su elevada

calidad natural. Esto es

plausible y deseable… ¡qué

duda cabe! Y, por ello, debemos

felicitar a sus mentores, siempre

que se consiga una verdadera

protección. Sin embargo,

esta forma de proceder parece

olvidar temerariamente una

consecuencia directa de su aplicación,

que favorece las pretensiones

del

 

EL MERCANTIL VALENCIANO Sábado, 24 de mayo de 2008 63

l ecologismo de tercera es el nuevo y maligno tumor

planetario: su crecimiento

es rápido e incontrolado,

afectando gravemente a

toda realidad física, biótica, social

y económica. El ecologismo

de tercera es aquél que ni

se cree la sostenibilidad ni la

practica, pero la utiliza en su

beneficio con fines comerciales

o propagandísticos, y

siempre egoístamente lucrativos

a corto plazo. Hoy presenciamos

cómo se prepara una

de las mayores especulaciones

industriales de la historia…

en el nombre del Medioambiente.

Hoy se nos ofrecen

automóviles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COORDINA: LAURA BALLESTER (levante.local7@epi.es)

Levante EL MERCANTIL VALENCIANO Sábado, 24 de mayo de 2008

 

El ecologismo de tercera es el nuevo y maligno tumor planetario: su crecimiento es rápido e incontrolado, afectando gravemente a toda realidad física, biótica, social y económica. El ecologismo de tercera es aquél que ni se cree la sostenibilidad ni la practica, pero la utiliza en su beneficio con fines comerciales o propagandísticos, y siempre egoístamente lucrativos a corto plazo. Hoy presenciamos cómo se prepara una de las mayores especulaciones industriales de la historia… en el nombre del Medioambiente. Hoy se nos ofrecen automóviles «ecológicos» sin que nadie se ruborice por semejante hipérbole. Hoy se habla de biocombustibles «cero emisiones» cuando cualquier ser mínimamente inteligente conoce la falacia escondida tras dicha calificación. Hoy se redactan estudios de impacto ambiental más cercanos al consentimiento carnal, que a la eficaz selección y perfección medioambiental de los planes y de los proyectos. El ecologismo de tercera se basa en la falsedad radical vestida de mentira piadosa, se propaga gracias a la ignorancia coactiva y se alimenta con el absurdo miedo a consumir lo justo y con responsabilidad.

 

Este ecologismo gangrenoso, que no tiene rostros pero sí tentáculos, requiere aceptar continuas justificaciones formales para construir su coartada. Una de estas justificaciones, que le viene dada gratuitamente por las agendas políticas, es la protección legal, real, intencional o simbólica de algunos territorios, en atención a su elevada calidad natural. Esto es plausible y deseable… ¡qué duda cabe! Y, por ello, debemos felicitar a sus mentores, siempre que se consiga una verdadera protección. Sin embargo, esta forma de proceder parece olvidar temerariamente una consecuencia directa de su aplicación, que favorece las pretensiones del «ecologismo» de conveniencia: la aparición de territorios de segunda. Los territorios de segunda son aquellos que no disponen de la suficiente riqueza económica para ser considerados, ni alcanzan la arbitraria categoría natural para ser protegidos. Los territorios de segunda quedan con su dignidad perdida por decreto y predestinados a ser recipientes de las inmundicias por otros generadas. Los territorios de segunda no pueden quejarse ni, por supuesto, exigir. Para el ecologismo de tercera son cuatro gatos que se acallan con una simple sardina, o se les hace callar en el nombre del medio ambiente.

 

Es conveniente presentar al menos un ejemplo, con intención de denuncia y en un intento de remediar lo que parece irremediable. Ya comienza la ejecución del Plan Eólico en los Serranos, que ha sido acogido de forma diversa según municipios. Más concretamente, en La Yesa, la instalación de los aerogeneradores se ha considerado mayoritariamente como una oportunidad (quizá sea la sardina). En cualquier caso, la alternativa técnica (aérea) y el trazado (afectando a masa forestal) de la línea eléctrica de alta tensión siempre han provocado una controversia unánime. El negativo impacto paisajístico y el objetivo riesgo de incendio forestal amenazan seriamente dos perlas competitivas de las pocas que posee el municipio.

Razonar con una empresa privada sobre la conveniencia de proyectar y ejecutar una línea eléctrica subterránea es similar a pedir clemencia a Torquemada para un hereje: les produce una mixtura de ira e hilaridad. Ira por osar a poner en riesgo la tasa interna de rendimiento del proyecto, e hilaridad porque «tienen la sartén bien agarrada por el mango » y «el pescado está vendido». Si se permite finalmente que el proyecto se ejecute con una clara relajación en las obligadas exigencias medioambientales, todos seremos los responsables de haber consentido la inútil degradación del patrimonio yesano-valenciano, por una malentendida concepción del desarrollo y de la terna territorio, medioambiente y paisaje.

 

Aunque se asumiera la alternativa aérea (que no se desea), el disparate del trazado es digno de reflexión profunda y de rectificación presta. El primer trazado que se proyectó no era tolerable siquiera para un territorio de segunda. El Ayuntamiento de La Yesa consiguió que la empresa reconsiderara el trazado, no sin problemas. Pero el trazado que parece definitivo todavía afecta a masa forestal, tanto en La Yesa como en su paso por

Chelva, y sigue alterando negativa y significativamente los recursos paisajísticos de Alpuente, La Yesa, Chelva y Andilla. No se debe olvidar la causa del incendio de Les Useres, como tampoco se puede esconder que uno de los focos del reciente incendio de La Gomera tuvo un origen eléctrico no natural.

 

La sociedad valenciana y sus representantes no deberían autorizar ni esta alternativa técnica ni este trazado. Porque no es propio de sociedades avanzadas; porque maltrata vanamente a territorios que merecen un trato digno; porque los riesgos son evidentes; porque la Comunitat Valenciana tiene a gala ser pionera en la protección del Paisaje; porque la Comunitat Valenciana no puede permitirse revivir la plaga de los grandes incendios forestales; porque no se podría ya hablar de «energías limpias» en sentido estricto; porque, en definitiva, no se puede seguir el juego del ecologismo de tercera sin exponerse a catástrofes de primera.

 

 El ejemplo nos es cercano y significativo: en el nombre del medioambiente se va a cometer un atropello que acabará lamentándose en el futuro, aunque hoy la conciencia de todos, como agentes activos o permisivos de la imprudencia, permanezca tranquila en su inconsciencia. ¡Qué terrible remate para una honrada intención!

 

Y en el planeta, otro botón de muestra: no se debe minusvalorar las advertencias de los expertos en referencia al efecto de los biocombustibles sobre los precios de los alimentos, sobre el hambre y sobre la deforestación. Si no se consideran éstas como catástrofes de primera quizá será verdad que se nos puede engañar hasta el infinito. Como ya nos anticipaban nuestros mayores, «la sota de bastos le dijo a la de oros, que todas las risas acaban en lloros». El basto y el oro… ¡Qué evocador!

 

*Profesor de la Universidad Politécnica de Valencia.

 

LEVANTEEMV

El autor describe las graves afecciones del plan eólico en la comarca de los Serranos

«Razonar con una empresa una línea eléctrica es como pedir clemencia a Torquemada»

 

 

Anuncis

2008.05.03. ABC. (SEO/BirdLife pide aplicar el principio de precaución por el impacto en las aves)

SEO/BirdLife pide aplicar el principio de precaución por el impacto en las aves

 

J. C.

SEVILLA. Aplicar el principio de precaución para evitar la ubicación de los parques eólicos en zonas sensibles que pudieran afectar al paso de las aves es la principal línea argumental del Documento de Posición sobre Parques Eólicos y Aves elaborado por el grupo ecologista SEO/BirdLife. Tal recomendación no ha sido precisamente seguida por los promotores del parque eólico marino del espigón de Huelva, situado en el corredor ecológico de las especies migratorias de Doñana y de otro espacio protegido que prácticamente linda con los aerogeneradores, las Marismas del Odiel.

Doñana y Marismas del Odiel, espacios naturales Reservas de la Biosfera, son además Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). dos de las máximas figuras de protección ambiental.

En el mencionado Documento de Posición sobre Parques Eólicos y Aves, SEO (Sociedad Española de Ornitología) no duda en destacar las ventajas de la energía eólica, punto en el además coinciden todas las organizaciones conservacionistas. Sin embargo, estos colectivos rompen la unidad de criterio cuando presumen que los molinos de viento pueden tener, por su ubicación, un impacto negativo en el entorno medioambiental.

Según SEO, las referencias bibliográficas indican que los principales efectos negativos de los parques eólicos sobre las aves son:

Colisiones con las aspas en movimiento, con las torres o con las infraestructuras asociadas, como las líneas eléctricas de evacuación.

Molestias de los aerogeneradores, lo que hace que las aves los eviten, «e incluso pueden provocar que eludan toda la zona ocupada por el parque eólico. Y si las aves son desplazadas de sus hábitats preferentes por esta causa y son incapaces de encontrar lugares alternativos, puede disminuir su éxito reproductor y su supervivencia».

Efecto barrera en la movilidad de las aves, «ya que fragmentan la conexión entre las áreas de alimentación, invernada, cría y muda».

Y destrucción de hábitat, por cuanto la instalación de aerogeneradores e infraestructuras asociadas, como las líneas eléctricas de evacuación y los caminos de acceso, comporta transformación o pérdida de hábitat».

Impactos adversos

En opinión de SEO, «los parques eólicos deben estar situados, diseñados y gestionados de tal forma que eviten causar impactos adversos sobre las aves prioritarias y amenazadas y sobre sus hábitats», por lo que debe aplicarse el «principio de precaución» y evitar la ubicación en determinados lugares.

Estos serían las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA); los espacios declarados o propuestos de la Red Natura 2000 y Espacios Naturales Protegidos (Parques Nacionales, Parques Naturales y Reservas de la Biosfera); lugares situados a lo largo de las principales rutas y pasos migratorios, donde se concentran un gran número de aves, y hábitats en los que se conoce que la instalación de un parque eólico conlleva un alto riesgo de colisión.

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