2008.11.11.Expansión. (Cada español paga 80 euros para sostener la energía verde)

11-nov-2008

Cada español paga 80 euros para sostener la energía verde

Los usuarios de electricidad en España pagarán 2.859 millones de euros en 2008 y otros 3.653 millones en 2009 para subvencionar las energías renovables, según el último informe de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Si se tuviera en cuenta el censo actual de población (46 millones de personas) resultaría que, el próximo año, cada ciudadano va a pagar una media de casi 80 euros. Si lo que se usa como referencia es el número real de usuarios (unos 25 millones de contratos), a cada cliente le corresponderán 146 euros.

Las subvenciones a las renovables se articulan con las primas, mediante las cuales los productores, como las empresas fotovoltaicas o las eólicas, cobran la electricidad a mayor precio del que costaría producirla con otras fuentes tradicionales de generación.

Ese mecanismo trata de impulsar el despegue de la energía renovable, que, como cualquier sector en desarrollo, necesita subvenciones hasta alcanzar suficiente grado de madurez para ser competitivo.

Dependencia

Nadie discute que las renovables son fuentes energéticas que ayudan a disminuir la dependencia que tiene España del petróleo y del gas exterior. Además, a pesar de su coste en subvenciones, evitan la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. El problema son las tensiones económicas que su boom ha provocado en la trastienda eléctrica.

Aunque el Gobierno ha ido introduciendo medidas para reducir el precio por kilovatio-hora que se paga a las renovables, el creciente número de instalaciones ha hecho que el volumen absoluto se haya disparado. Entre 2003 y 2007, la eólica se ha más que duplicado, hasta superar los 15.000 megavatios (MW). La fotovoltaica se ha multiplicado por 30, hasta casi 688 MW.

En el último mes, esta energía ha vivido una avalancha de inscripciones (hasta 3.000 MW) para poderse acoger a la antigua legislación, más benevolente en primas. Esto ha provocado las suspicacias de la Administración, que ha abierto una investigación.

Cualquier previsión inicial de primas ha quedado pulverizada. Inicialmente, la propia CNE calculaba un coste en 2008 de 2.356 millones. Industria hablaba de 2.700 millones.

La energía verde está socialmente muy bien vista, pero pocos ciudadanos son conscientes de que esas instalaciones se subvencionan vía recibo de la luz. Las primas se consideran un coste más del sistema eléctrico. Como éste no tiene ingresos suficientes (los precios finales no reflejan el coste de la energía) se genera lo que se conoce como déficit de tarifa.

Según el último informe de la CNE, en 2008 habrá un déficit de 6.716 millones, 2.000 millones más del previsto. Las primas pesan el 42% en ese déficit. La CNE explicó el pasado viernes que para corregir el déficit, el recibo de la luz debería subir un 31% en enero. El informe, realizado estrictamente desde la óptica matemática, recibió todo tipo de descalificaciones, empezando por el Gobierno, que lo tachó de «barbaridad», aunque no especificó si en 2009 va a haber o no subidas del recibo de la luz.

El problema del déficit es que se cubre con financiación bancaria, a través de préstamos cuya amortización e intereses se pagan con pequeños recargos en el recibo de la luz a lo largo de 15 años. En 2009, los usuarios pagarán 1.690 millones por ese concepto, según la CNE.

El colapso de ese sistema ha llegado este año, en el que la falta de liquidez de la banca ha hecho que sea imposible colocar esa deuda en el mercado. Ha sido entonces cuando el actual modelo del sistema eléctrico ha hecho aguas y se cuestiona desde todos los ámbitos, cada uno a su manera.

El último informe de la CNE es un ejemplo. Salió adelante con cinco votos a favor, tres en contra y una abstención, pero con aclaraciones (votos particulares) de casi todos los consejeros. Para algunos consejeros, como Maite Costa, la presidenta, habría que «racionalizar» el sistema de primas renovables. Otros consejeros, como José Sierra, cuestionan la libertad normativa de que dispone la CNE para realizar sus propuestas (de ahí que no le quede otro remedio que hacer propuestas sólo matemáticas).

Luis Albentosa critica lo contrario. Dice que la CNE sí podría proponer subidas más razonables, teniendo en cuenta factores sociales, pero no quiere. Otros consejeros, como Jorge Fabra, cuestionan el sistema retributivo de la generación hidráulica y nuclear, que a pesar de tener costes más bajos, se beneficia de los mismos precios que se les paga a otras tecnologías.

Un consejo dividido en la CNE

Racionalizar primas
– En su último informe (muy polémico), los miembros de la CNE han expresado diversos puntos de vista, como el de racionalizar las primas a las renovables.

Libertad, ¿sí o no?
– Algunos consejeros opinan que la CNE no tiene libertad para hacer propuestas tarifarias ‘sociales’. Otro consejero dice que sí, pero que la CNE no quiere.

Un problema nuclear
– Algunos consejeros cuestionan el sistema retributivo de la generación nuclear e hidráulica, que con costes muy bajos, disfrutan de grandes márgenes.

 

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