Monthly Archives: Mai 2009

2009.05.31.Mediterráneo. (Castellón puede dejar de ingresar 30 millones de € por energías limpias)

L CONGRESO HA APROBADO UN REAL DECRETO QUE EXIGE MÁS REQUISITOS PARA INSTALAR PARQUES EÓLICOS.

Castellón puede dejar de ingresar 30 millones de € por energías limpias

La Aven alerta que la nueva norma no deja tiempo para que las empresas adapten sus proyectos.La provincia está pendiente de instalar 538 megavatios, que supondrían 1,34 millones al año.

31/05/2009 NOELIA MARTÍNEZ 

Los municipios de Castellón podrían dejar de percibir 30 millones de euros en los próximos años por el nuevo Real Decreto sobre energías renovables aprobado por el Gobierno central la pasada semana. Según la Agencia Valenciana de Energía (Aven), la norma fija requisitos mayores y da un escaso plazo –30 días– para que los nuevos parques eólicos en trámite se adapten y presenten la nueva documentación, por lo que puede peligrar su viabilidad y ejecución, y con ello los ingresos suplementarios.

Así, en Castellón todavía faltan por instalar 538 megavatios de potencia eólica –procedente de los parques de las zonas 4 y 5 y de la nueva convocatoria de las zonas 1, 2 y 3–, lo que supone 1,34 millones de euros por año en concepto de fondos de compensación, que recibirían los municipios de la zona. Cuando todo estuviera en funcionamiento, los municipios castellonenses percibirían 30 millones de euros.

Según los cálculos de la Administración autonómica, “si se tiene en cuenta que la vida útil de los parques eólicos está por encima de los 20 años, el nuevo Real Decreto puede motivar que las localidades de la provincia dejen de percibir esa cantidad, que sería el doble, 62 millones, si el Plan Eólico en Castellón de desarrollara con normalidad”.

Desde la Conselleria consideran que la nueva burocracia aprobada “deja en el aire la finalización de la iniciativa y la nueva convocatoria abierta por Infraestructuras para instalar más parques en la comarca de Els Ports, donde ya están en funcionamiento todas las instalaciones que el Plan Eólico preveía en esta zona”. Al respecto, alertaron que se ponen en peligro “los más de 2.000 empleos que la Aven estima que se generarán para la construcción y mantenimiento de los 1.350 megawatios que faltan por instalar, además de afectar también a los fondos de compensación eólica”.

Estos fueron creados para revitalizar las zonas de interior y beneficiar a todos los municipios de las áreas donde se está desarrollando el Plan Eólico, de forma especial a los que no albergan parques pero sí las infraestructuras necesarias para su funcionamiento en sus términos.

PROMOTORES Así pues, las empresas promotoras del proyecto aportan cada año 2,5 euros por kilowatio instalado (más un incremento anual correspondiente al IPC). Esta cantidad este año asciende a 1,77 millones de euros y corresponde a los megawatios instalados en las zonas 1, 2 y 3 (Els Ports), 6 (Alto Palancia); y 10 y 11 (Valle de Ayora). Esta aportación revierte directamente en las poblaciones implicadas, puesto que se destina a financiar proyectos presentados por las diferentes corporaciones.

Anuncis

2009.05.31.Las Provincias. (Denuncian múltiples estudios de impacto ambiental en el plan eólico de El Comtat)

Comarcas

Denuncian múltiples estudios de impacto ambiental en el plan eólico de El Comtat

31.05.09 –

B. NAVARRETE

| ALCOY

 

La Coordinadora d’Estudis Eòlics del Comtat ha detectado numerosas irregularidades a lo largo de todo el proceso de elaboración y presentación de los cuatro estudios de impacto ambiental que desde el año 2001 se han realizado, por lo que ya ha denunciado este hecho ante diversos organismos de las Consellerias de Infraestructuras y de Medio Ambiente.

Según informa el colectivo, para un mismo proyecto (los tres parques eólicos de las sierras de Almudaina y de Alfaro, en las comarcas de El Comtat y La Marina Alta) se elaboraron cuatro estudios de impacto diferentes, los dos primeros por parte de la empresa Guadalaviar y los siguientes por las firmas empresariales que adquirieron los derechos posteriormente: Eyra y Vent, Sol i Energia.

Desde la Coordinadora del plan eólico de El Comtat consideran que “el riesgo de parcialidad manifiesta de los dos primeros estudios, elaborados por personal laboral de la empresa promotora, lejos de disiparse, aumentó en el tercer y cuarto estudio de impacto, al ser elaborados por una hermana de la autoridad competente para autorizar el proyecto”.

 

Omisión

Asimismo, los miembros del colectivo alicantino denuncian que todos los redactores de los mismos informes ambientales omitieron circunstancias de este tipo como que gran parte de los emplazamientos propuestos se hallan situados dentro del Área de Importancia para las Aves y de Amortiguación de impactos del parque natural de la Marjal de Pego-Oliva.

Además, en la redacción de estos informes se ha omitido la existencia, en dos kilómetros a la redonda de la situación del plan, de los emplazamientos de 26 abrigos con pinturas rupestres declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

http://www.lasprovincias.es/valencia/20090531/comarcas/denuncian-multiples-estudios-impacto-20090531.html

2009.05.29.Las Provincias. (Viento de cola para la energía eólica española)

Viento de cola para la energía eólica española

29.05.09 –

 

CARMELO LEZANA

El eólico se ha convertido en uno de los sectores españoles con mayor crecimiento durante los últimos años, al multiplicar su actividad en sólo una década por más de diez. Y sigue avanzando en su expansión, tanto a nivel nacional como internacional. Frente a la delicada situación que atraviesan muchos negocios golpeados por la recesión, el de la generación de electricidad por el viento aguanta el tirón con mayor comodidad y mantiene el crecimiento.

El todavía joven sector eólico español se ha convertido en referencia mundial. Los 16.740 megavatios (MW) instalados ya en 2008 convierten a España en el tercer país del ‘ranking’ y le sitúan muy cerca de alcanzar dentro de dos años los 22.155 MW fijados en el Plan de Energías Renovables 2005-2010.

La molinos de viento evitaron el pasado año la emisión de 20 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, un empujoncito contra el cambio climático. Además, con una generación de 40.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos -las estimaciones indican que en 2012 esa cifra se elevará hasta los 56.000-, el sector cubrió el último ejercicio el 11,5% de la demanda de electricidad española y aportó 3.270 millones de euros a la riqueza nacional; esto es, un 0,35% del PIB según datos de la Asociación Empresarial Eólica. A tenor de las proyecciones elaboradas por la propia industria, el impacto global alcanzará en cuatro años los 5.467 millones de euros, lo que supondrá un 0,45% del Producto Interior.

La actividad del negocio eólico no sólo se deja notar en el mercado interior. También tiene un importante impacto en la balanza comercial española. En 2007, el sector realizó exportaciones por valor de 2.550 millones de euros y, de hecho, las ventas exteriores de la electricidad generada por el viento ya superan a las de la prestigiosa industria vinícola española.

La cada vez mayor dimensión global del sector tiene su origen, en gran medida, en la apuesta que han realizado algunas grandes empresas. Y un claro ejemplo es Iberdrola Renovables, líder mundial en energía eólica con 9.700 MW de potencia instalada que, además, atesora la cartera de proyectos más grande del mundo: 56.000 MW. El crecimiento experimentado por la compañía, que ocupa el séptimo puesto del ‘ranking’ del Ibex 35 por capitalización, es tal que se ha convertido en el mayor vector del crecimiento del grupo que capitanea Ignacio Sánchez Galán.

Su empresa es, sin duda, la gran referencia eólica española, pero existen otros grupos que también ocupan posiciones muy destacadas a nivel internacional. Es el caso de Acciona Energía, la división energética de Acciona, que se ha convertido en el mayor desarrollador y constructor del mundo de parques eólicos, así como en el séptimo fabricante de aerogeneradores de tecnología propia. En este último campo, el de la producción de molinos de viento, otra compañía española, Gamesa -participada por Iberdrola-, ocupa un puesto de liderazgo mundial, con una cuota de mercado a cierre de 2008 del 13,7%.

Contra la recesión

Al calor de las grandes empresas, el sector eólico español avanza con fuerza, pese a que también sufre los efectos de la crisis económica y financiera que azota a todo el planeta. De hecho, la sequía de la financiación ha provocado la paralización de numerosos proyectos.

¿Y el futuro? Existen algunas incógnitas en el corto plazo derivadas del nuevo marco regulatorio que va a regir las renovables en los próximos años, definiendo el alcance de las retribuciones para este tipo de proyectos. De hecho, la Asociación Empresarial Eólica ha pedido al Gobierno de Rodríguez Zapatero más diálogo a la hora de precisar qué reglas guiarán al sector.

Con la vista puesta algo más allá, existe una total coincidencia entre los especialistas en que el sector eólico español tiene ante sí un «inmejorable panorama», derivado tanto del plan impulsado por el presidente de EE UU, Barack Obama, para lanzar las energías renovables en su país, como de los ambiciosísimos objetivos fijados por la Unión Europea.

La UE se ha fijado como meta lograr que en una década, en el año 2020, el 20% del consumo energético de sus socios proceda de las renovables. La consecuencia inmediata de semejante apuesta será que la electricidad generada por la fuerza del viento tendrá que crecer entre un 25% y un 30%, lo que requerirá la puesta en marcha de nuevas instalaciones.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, Obama ha puesto en marcha un goloso plan de estímulo a las energías limpias del que empresas como Iberdrola, con una amplia presencia en aquel mercado, esperan beneficiarse de una forma muy importante. De hecho, EE UU es un «país clave» para la empresa líder eólica mundial, ya que el 42% de su cartera de proyectos se ubica allí. La Administración demócrata, entre otras medidas, concederá ayudas directas de hasta el 30% de la inversión.

2009.05.28.Expansión. (El informe que destruye empleos renovables)

El informe que destruye empleos renovables

Publicado el 28-05-2009 , por Jesús Abadía

El presidente del Instituto Juan de Mariana, defensor de las posturas más ultraliberales –en términos económicos– ha publicado, con membrete de la Universidad Rey Juan Carlos, un documento titulado “Study of the effects on employment of public aid to renewable energy sources” que ha tenido eco, especialmente, en diversos medios internacionales.

Sólo esto último, su repercusión fuera de nuestras fronteras, justifica nuestra decisión de salir al paso de sus conclusiones ya que, tanto la metodología utilizada –sobrada de limitaciones y escasa de rigor– como la interpretación más que cuestionable de sus resultados, merecerían el más absoluto de los silencios.

Desde el primer párrafo se manifiesta el objetivo de participar en la política norteamericana para cuestionar la apuesta por las energías renovables del nuevo presidente de los Estados Unidos y deja claro que responde más a un encargo para lograr un titular sensacionalista que al objetivo de analizar a fondo el sistema de apoyo a las energías renovables en nuestro país.

Esto se evidencia aún más por el enfoque del estudio que se limita a analizar la repercusión de este sistema exclusivamente en el empleo, como si los incentivos a las renovables, que ha otorgado el consenso político de los distintos gobiernos que se han sucedido en el poder en España, fueran el fundamento de un plan de empleo.

En efecto, las cuarenta páginas del documento ignoran que el objetivo fundamental de la existencia de las primas en nuestro país es evitar tanto los problemas medioambientales de las tecnologías convencionales como reducir la altísima dependencia del exterior en materia energética.

Consumidores eléctricos
Luego el estudio cae en numerosos errores como lo es hablar de “subsidios públicos a renovables” (comienza con “public investment”…) como base de su argumentación y oculta que el sistema español, como el alemán, consiste en que los consumidores eléctricos (no los Presupuestos del Estado) pagan unas tarifas por un servicio a partir de las cuales se obtiene una recaudación, y a partir de esa recaudación se conceden apoyos a unas tecnologías de generación eléctrica con importantes externalidades positivas. No es cierto por tanto, como se afirma, que el sector público detrae recursos de la economía para financiar renovables.

En segundo lugar, no menos importante, emplea una metodología que se limita a calcular dos ratios de forma estática sin tener en cuenta otras consideraciones fundamentales sobre el crecimiento en la producción total de la economía y la transferencia de recursos intra sectorial. Una de las alternativas para afrontar una cuestión de este estilo podría consistir en hacer un análisis input-out, ampliamente utilizado en la ciencia económica.

De esta forma, se obtendría el impacto de la promoción de las energías renovables sobre PIB. Esta metodología ha sido utilizada por el Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólico en España, realizado por Deloitte, donde se demuestran unos resultados muy positivos en términos de creación de riqueza para la economía española.

No tiene en cuenta en ningún momento que si no se produce la energía con renovables deberá producirse con otros recursos que: en muchos casos son menos intensivos en mano de obra; suponen importaciones de combustibles fósiles del exterior que tienen un impacto negativo sobre el conjunto del PIB de la economía; y tienen una prima de riesgo sobre su precio que los encarece.

Pero lo más sorprendente es la interpretación de las dos ratios que calcula para obtener la conclusión de que las renovables destruyen 2,2 empleos por cada uno que crean. Sólo pueden entenderse suponiendo que se deja de dedicar una unidad de recursos a inversión en capital privado para dedicarla a subsidios renovables, un supuesto muy restrictivo de suma cero en el que la economía no crece y simplista, que parte de una percepción errónea.

Esa misma ratio se podría interpretar de otra forma, diciendo que el sector renovables es el doble de intensivo en capital físico y tecnológico que la media de la economía (por cada empleo hay mucho más capital físico y tecnológico), algo que sería muy positivo y es el modelo económico que se pretende alcanzar.

Cuando el estudio calcula el “subsidio” anual de las renovables por trabajador y la productividad anual por trabajador utilizando como periodo de referencia los próximos 25 años, no tienen en cuenta que el incremento de los precios energéticos convencionales reducirá sustancialmente el importe anual de las primas a las renovables. De hecho, la Agencia internacional de la Energía en el World Energy Outlook 2008 estima que el precio del petróleo alcanzará en 2030 los 125 dólares por barril en términos reales.

Estudios sobre renovables
El informe utiliza para estos cálculos las cifras más bajas y obsoletas de empleo citando un informe de 2004 con datos de 2000. Los 20.000 empleos directos que menciona distan un universo de los 89.000 empleos directos que certificaba el estudio de ISTAS (2007) o los 73.800 empleos que daba el Balance Energético recientemente publicado por el Ministerio de Industria.

Una aproximación a las cifras del resto de estudios publicados en los últimos tiempos desbarataría las ya de por sí absurdas fórmulas empleadas.
Pero hay más: cuando culpa a las renovables de la pérdida de empleo por un supuesto efecto “crowding-out” no lo demuestra. No tiene en cuenta todo el valor añadido de los empleos verdes (que excede a los empleos directos) y no enmarca las primas en un plazo razonable.

La ratio subsidio/capital, no tiene en cuenta que los empleos verdes tienen mayor valor añadido y por tanto mayor creación de capital. No se hace el mismo análisis con otros sectores, probablemente porque no sean capaces de crear empleo.

Por otra parte, en contra de lo que se afirma, ni el sector de energías renovables ha dejado sin financiación a otros agentes privados, ni mucho menos el Estado ha competido con el sector privado en la captación de recursos financieros para financiar el desarrollo renovable, incrementando los tipos de interés y encareciendo el crédito. Sólo el hecho de, mencionar el “crowding-out” en este sentido muestra un profundo desconocimiento del funcionamiento del sector eléctrico y merece un suspenso en primero de Economía.

Cuando el estudio presenta una diatriba tremenda sobre el encarecimiento de los precios eléctricos en nuestro país lo hace sin aportar una sola tabla comparativa de precios de la electricidad con el resto de países, obviamente porque tenemos precios más bajos que nuestro entorno.

Los testimonios que recoge justificando la deslocalización por el incremento de los precios eléctricos debidos a los subsidios a las renovables se caen por su propio peso, al tratarse de sectores cuyo declive se había iniciado muchos antes de que los incentivos a las renovables tuvieran un peso significativo en nuestro sistema y que además son sectores que, en algunos casos, se han beneficiado de precios subsidiados.

Resultados satisfactorios
En definitiva, el estudio pretende descalificar una de las políticas más positivas que se han aplicado en nuestro país con unos resultados muy satisfactorios por la eficiencia y eficacia del sistema de apoyo al precio que perciben las energías renovables; una apuesta que contribuye notablemente a la reducción de las emisiones de GEI; que incrementa nuestra capacidad de autoabastecimiento reduciendo significativamente la factura de los combustibles fósiles; y, que además ha tenido unos efectos muy positivos socioeconómicos entre los que destaca la creación de puestos de trabajo sostenibles.

Lo que sí puede destruir empleos son informes como este, con aproximaciones muy alejadas de la múltiple y rica realidad que supone el desarrollo de las energías renovables.

2009.05.27.Levante. (El impacto ambiental de los parques eólicos preocupa a las ONGs)

Medio Ambiente

El impacto ambiental de los parques eólicos preocupa a las ONGs

 

La Plataforma Europea contra las centrales eólicas (EPAW, por sus siglas en inglés) pidió hoy a la UE que detenga la implantación masiva de parques eólicos debido a su impacto negativo en el medio ambiente y la sociedad.

EFE La extensión de los parques eólicos “degrada la calidad de vida de los ciudadanos”, “destruye el patrimonio natural, histórico y cultural de Europa” y “perjudica la fauna”, según denuncia la organización en una carta dirigida a la Comisión Europea (CE) y a la Eurocámara.

Por ello, pide a la Unión Europea (UE) que realice un balance económico, social y ambiental completo de la energía eólica en Europa antes de seguir entregando fondos a una tecnología cuya utilidad, en su opinión, no ha sido probada.

El presidente de EPAW, Jean-Louis Butre, explicó en la primera rueda de prensa de la plataforma en Bruselas que los molinos de viento tienen una altura de entre 80 y 110 metros y una base de hormigón que pesa 1.000 toneladas, lo que convierte su presencia en una amenaza para el paisaje y puede causar una devaluación inmobiliaria y patrimonial de hasta un 50 por ciento.

Butre insistió además en el “reducido rendimiento” de esta tecnología que depende de un recurso natural que no es contante y afirmó que para mantener los molinos en funcionamiento cuando no hay viento se recurre con frecuencia a la electricidad, lo que provoca un aumento indirecto de los gases de efecto invernadero.

La organización incide también en que los proyectos eólicos han absorbido la mayor parte de los fondos públicos destinados a energías renovables en la últimas décadas.

Sólo en Francia se dedican entre 2.000 y 3.000 millones de euros al año a financiar éstas centrales, una cantidad “inmoral” para Butre, quien asegura que son muchos los que apoyan esta energía “para limpiar su imagen”.

“Si los gobiernos destinasen sus subvenciones a otras energías alternativas se conseguiría mucho más”, comentó a Efe el delegado general de EPAW, Luc Rivet.

Según Rivet, en lugar de apoyar la implantación masiva de parques eólicos habría que financiar la aplicación a casos concretos como, por ejemplo, la instalación de molinos de viento en comercios para cubrir su abastecimiento energético, algo que ya hace una cadena de supermercados de Bélgica.

EPAW es una organización sin ánimo de lucro que reúne a 341 organizaciones de 18 países de la UE y dice representar a 500.000 ciudadanos europeos.

Entre sus miembros hay varias organizaciones defensoras de la energía nuclear y figuran también 16 grupos ecologistas españoles.

Sin embargo, Rivet asegura que de momento (la plataforma nació hace poco más de seis meses) no han definido una estrategia más allá de parar el desarrollo de los grandes parques eólicos, entre otras cosas, porque sus miembros no coinciden en cuáles son las alternativas más oportunas.

2009.05.26.Nota de premsa.Denunciada la multiplicitat d’Estudis d’Impacte Ambiental

Cinc anys després de presentades les al·legacions contra el projecte d’instal·lació de tres centrals eòliques, encara no han estat contestades per la Direcció general d’Energia.

Aquesta associació ha detectat nombroses irregularitats al llarg de tot el procés d’elaboració i presentació dels quatre Estudis d’Impacte Ambiental que des de l’any 2001 s’han realitzat i ha denunciat el fet a diversos organismes de les Conselleries d’Infraestructures i de Medi ambient.

Per a un mateix projecte (els 3 parcs eòlics de les serres d’Almudaina i d’Alfaro, en les comarques del Comtat i La Marina Alta) es van elaborar quatre Estudis d’Impacte Ambiental diferents, els dos primers per l’empresa “Guadalaviar” i els següents per les empreses que van adquirir els drets posteriorment: “Eyra” i “Vent, Sol i Energia”.

Les irregularitats que ara es denuncien en l’Informe elaborat per la Coordinadora són les següents:

  • L’Estudi d’Impacte exposat a informació pública (elaborat per EYRA) no era el mateix que havia estat seleccionat per la Comissió de Selecció de projectes (elaborat per Guadalaviar), incomplint així l’establit per la normativa del Pla Eòlic.
  • L’Estudi d’Impacte mostrat a membres de la Coordinadora en 2008 en l’Agència Valenciana d’Energia (elaborat per Vent, Sol i Energia) no és el mateix que va estar exposat a informació pública (elaborat per EYRA), a pesar que el personal de l’Agència va manifestar que es tractava del mateix Estudi.
  • L’Estudi d’Impacte Ambiental presentat en 2001 per l’empresa Guadalaviar no reunia les condicions mínimes per a haver estat preseleccionat, tal com ja llavors es va advertir des del Servei d’Avaluació Ambiental (per exemple, no contenia ni un sol plànol).
  • El primer Estudi d’Impacte Ambiental presentat a la Convocatòria en 2001 per l’empresa Guadalaviar era extraordinàriament semblat al de la zona 15, sent que es tracta de dues realitats geofísiques molt diferents.
  • El segon Estudi d’Impacte Ambiental presentat en 2002 per l’empresa Guadalaviar va manipular els càlculs de recurs eòlic disponible, augmentant en un 30% els resultats de l’Estudi d’Impacte anterior, que havia estat elaborat partint de les mateixes dades i aplicant el mateix mètode de modelització.
  • L’Estudi d’Impacte Ambiental realitzat per l’empresa Green Planet i presentat per les empreses EYRA i Vent, Sol i Energia, (3r i 4t estudis) introdueix modificacions rellevants en els Estudis d’Impacte presentats per Guadalaviar, però lluny d’aprofundir en una millor identificació i interpretació dels impactes, totes les modificacions introduïdes estan destinades a “adaptar” aquests Estudis d’Impacte, a fi d’aplanar els possibles obstacles que pogueren sorgir en el moment de la seua exposició a informació pública.
  • L’Estudi d’Impacte Ambiental presentat per l’empresa EYRA, que va ser exposat a informació pública, així com l’Estudi presentat per Vent, Sol i Energia, es va realitzar per una empresa (Green Planet). L’Administradora única d’aquesta empresa manté llaços de consanguinitat amb el Director General d’Energia, què és, al mateix temps, “Responsable del Projecte” al què fa referència aquest Estudi d’Impacte Ambiental.

Des de la Coordinadora consideren que el risc de parcialitat manifesta dels dos primers Estudis d’Impacte Ambiental elaborats per personal laboral de l’empresa promotora (que per llei està obligat a “contribuir a la millora de la productivitat” d’aquesta empresa), lluny de dissipar-se, va augmentar en els 3r i 4t Estudis d’Impacte (al ser elaborats per una germana de l’autoritat competent per a autoritzar el projecte).

A més, denuncien la circumstància que, a pesar de l’existència de tants Estudis d’Impacte Ambiental per a un mateix projecte, tots els redactors dels mateixos ometeren circumstàncies ambientals tan importants com que gran part dels emplaçaments es troben situats dins de l’Àrea d’Importància per a les Aus (IBA) denominat “Serres de la Marina”, i dins de l’Àrea d’Esmortiment d’Impactes del Parc Natural de la Marjal de Pego-Oliva, així com l’existència en dos quilòmetres a la rodona dels emplaçaments de 26 abrics amb pintures rupestres declarats Patrimoni de la Humanitat per la Unesco.

El Comtat, 26 de maig de 2009

2009.05.26.El País. (¿Demasiadas renovables o demasiado caras?)

 

REPORTAJE

¿Demasiadas renovables o demasiado caras?

El Gobierno pone coto a nuevos proyectos de energías limpias para evitar burbujas especulativas – Las pequeñas empresas creen que los grandes grupos han ganado la partida

SANTIAGO CARCAR 26/05/2009

La mitad de la electricidad que se produce en España procede de fuentes que prácticamente no existían hace una década: molinos de viento, centrales que queman gas e instalaciones de cogeneración (producen calor y electricidad a la vez). Más aún: el pasado año, la quinta parte de la producción neta de electricidad (20,5%, de acuerdo con las cifras del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético) fue limpia. Como entre 1995 y 2008, en un país que carece de combustibles fósiles, la demanda eléctrica creció un 90%, el resultado puede calificarse de espectacular. Las energías renovables, y especialmente la energía eólica, están detrás de ese cambio que ha llamado incluso la atención de la nueva Administración estadounidense. Pero, ¿a qué precio se paga el éxito?

El porcentaje de renovables respecto al consumo total ha crecido poco

La asociación APPA cree que una mano negra guía los planes de Industria

En euros, las renovables costaron a todos los usuarios en 2008 más de 3.300 millones de euros en primas. Los datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) especifican que 1.144 millones fueron a la energía eólica, 968 millones a la solar, 716 millones a la cogeneración y el resto a la hidráulica, la biomasa y el tratamiento de residuos. Un reparto polémico. La razón es que dos tecnologías, la eólica y la fotovoltaica, se llevan dos tercios. Pero una, la eólica, produce mucho más que la otra. En 2008, los molinos de viento (16.549 megavatios de potencia instalada) cubrieron aproximadamente el 11% de la demanda, con puntas de producción de hasta el 30% (11.200 megavatios, según datos de Red Eléctrica). La energía solar fotovoltaica, con 3.120 megavatios de potencia instalada en 2008, seis veces más que en 2007, tiene como horizonte lejano alcanzar una producción del 1%.

La conclusión a la que ha llegado el Ministerio de Industria es que en determinadas tecnologías se ha creado una burbuja especulativa insostenible, con crecimientos de hasta el 450% anual como sucedió en el negocio fotovoltaico hace un año. Y hay que cortar por lo sano. En septiembre pasado, Industria revisó el pago de primas en el sector de la energía solar y este mismo mes, con un real decreto ley que ha sido convalidado en el Congreso con el apoyo de PSOE, CiU y PNV, ha decidido sujetar las riendas con más firmeza aún. Todos los proyectos de energías renovables tendrán que inscribirse en un registro y probar con documentos que cuentan con permisos, financiación (al menos del 50% del proyecto) y con los equipos necesarios antes de solicitar apoyos.

El resumen de la situación, desde el punto de vista del Gobierno, está recogido en el decreto aprobado. Según el texto de la norma, la tendencia que siguen las tecnologías renovables “podría poner en riesgo, en el corto plazo, la sostenibilidad del sistema, tanto desde el punto de vista económico por su impacto en la tarifa eléctrica como desde el punto de vista técnico”. Traducido, el párrafo quiere decir que el Gobierno cree que determinadas tecnologías encarecen el recibo de la luz, fomentan la especulación y dificultan la circulación de la energía por la red eléctrica.

¿Tiene razón el Gobierno? Sólo en parte. Porque la mayor parte del déficit entre ingresos y gastos del sistema eléctrico (16.000 millones de euros) se debe a dos hechos que discurrieron en paralelo: mientras el precio del petróleo pasó de 20 a 147 dólares en cinco años (de 2003 a 2008), el recibo de la luz se rebajó un 26% de 2000 a 2004. Y desde entonces, creció al ritmo de la inflación.

Javier García Breva, director general de Solynova Energía, ex director del IDAE y ex diputado socialista, cuestiona la decisión de Industria por “incoherente”. Representante de una de las 1.300 empresas que trabajan en el sector de la energía solar, cree que las renovables en general, y la energía fotovoltaica en particular, no son actividades económicamente sospechosas. “En la tarifa eléctrica”, sostiene García Breva, “hay cargas, desde impuestos autonómicos, a la gestión de residuos nucleares”, que han contribuido a descompensar el sistema más que las renovables. “El Ministerio de Industria y el Ministerio de Economía”, prosigue, “jamás han reconocido que consumir renovables sea beneficioso para el país”. Más aún, precisa, “pese al aparente esfuerzo realizado, en 2003 el consumo de energía primaria [término estadístico que contabiliza la energía antes de su transformación] cubierto con renovables llegó al 7% y hoy sólo llega al 7,6%”. Conclusión: hay que invertir más, apoyando a todas las tecnologías y no sólo a aquellas que, probadas y con éxito, están siendo desarrolladas por grandes grupos empresariales.

Porque los números cantan. Según un estudio realizado por Deloitte para la Asociación Empresarial Eólica (AEE) -en la que se integran los señores de los molinos, como Iberdrola o Endesa-, una vez hecha la cuenta de primas cobradas (950 millones), toneladas de gases de efecto invernadero no emitidas (20 millones), importaciones de petróleo no realizadas (500 millones de toneladas equivalentes de petróleo, tep) y exportaciones logradas (2.500 millones), el negocio se puede calificar de redondo.

Son datos más que interesantes para un país con un déficit comercial de 94.000 millones de euros (año 2008), de los cuales el 47% corresponde a importaciones de gas y de petróleo. Y más que importantes si se tiene en cuenta que España depende en un 80% del exterior para su abastecimiento de energía y es el país europeo que más se aleja del cumplimiento de los compromisos del Protocolo de Kioto.

“Lo mismo que tenemos un mix de generación de electricidad diversificado [nucleares, centrales térmicas y renovables]”, dice García Breva, “habría que apostar por una cesta de renovables también diversificada”. Aunque no lo dice, el directivo de Solynova Energía desliza así una idea más que asentada entre las empresas -1.300 según los registros- que tratan de hacer negocio con la energía solar: que los grandes grupos (Iberdrola, Acciona, Endesa, Abengoa…) han logrado llevar el agua a su molino en Industria, cortando las expectativas de los que tratan de ir por libre.

El consejero delegado de Iberdrola Renovables, Xavier Viteri, no comparte esta idea. En su opinión, el real decreto aprobado por el Gobierno, con la obligación de registro previo de proyectos de renovables, “garantiza el crecimiento ordenado del sector” y el derecho a la retribución “de aquellas empresas que hayan hecho bien las cosas y que tengan idea de persistir”.

En opinión de Viteri, está fuera de toda duda que tiene que haber apoyo a las renovables. Porque lo contrario sería suicida. Viteri conoce al dedillo las tesis del economista Nicholas Stern en el estudio que realizó en 2006 para el Reino Unido. Stern defendía la necesidad de invertir el equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos del cambio climático porque, de no hacerlo, el mundo se expondría a una recesión cercana al 20% del PIB.

España, asegura Esteban Morrás, el primer ejecutivo de Acciona Energía, debe de tomarse en serio el desafío. “Podemos tener una posición de liderazgo”, aunque “es importante determinar dónde está el sector” para que el Ejecutivo determine “nuevos objetivos e incentivos”. Acciona, como las grandes del sector, cree que las decisiones de Industria van en dirección correcta.

Todo lo contrario de lo que cree la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) y Greenpeace. Ambas organizaciones presentaron esta misma semana un anteproyecto de ley para el fomento de las energías renovables que propone alcanzar en 2020 el 30% de renovables sobre el consumo final bruto.

Tanto el presidente de APPA, José María González Vélez, como el presidente de Greenpeace, Juan López de Uralde, creen que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y su secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, se equivocan en sus planteamientos al limitar el desarrollo de buena parte del sector. González Vélez piensa incluso que la política de Sebastián responde al movimiento de “alguna mano negra que no quiere que avancen las renovables para que funcionen los ciclos combinados [centrales de gas]”.

Con el precio del petróleo al alza -en torno a 60 dólares por barril, el máximo de seis meses- y el temor a que una próxima recuperación de la actividad económica internacional vuelva a disparar las cotizaciones, la apuesta por las renovables mantiene toda su vigencia. A pesar de que su gestión, como afirma el presidente de la compañía Red Eléctrica, Luis Atienza, no sea fácil. Un ejemplo: el pasado 19 de mayo, en pleno anticiclón, los más de 16.000 megavatios eólicos instalados sólo produjeron 300. “La variabilidad” en la producción de los parques eólicos, explica Atienza, oscila entre el 43% y el 1% de la demanda. Todo un reto de gestión. Pese a las dificultades, las inversiones y el riesgo de especulación, las renovables son el futuro. Para los escépticos, un dato: Abu Dhabi, sobre un océano de petróleo, quiere acoger la sede de una agencia internacional para las energías renovables.

La dependencia es una losa

España es muy dependiente energéticamente. En el último año, el grado de autoabastecimiento ha sido del 21,6%, según datos oficiales. Y en esa situación, salta el debate entre pronucleares y antinucleares y la polémica en torno a las energías renovables y su coste.

La Fundación Ideas, que dirige el ex ministro socialista Jesús Caldera, ha elaborado un estudio en el que aboga por cerrar las nucleares en España a medida que agoten su vida útil. Es una posición que puede chocar con Industria, y claramente enfrentada a lo que defienden las empresas energéticas. “Sólo faltaba”, señala un destacado ejecutivo del sector, “que la política entre de lleno en el debate y los dos grandes partidos se aferren, uno a la defensa de las nucleares y el otro a la defensa de las renovables. Sería un desastre”. Porque, por el momento, la idea más extendida es que el Ejecutivo acabará por aprobar una prolongación de la vida útil de las nucleares para salvaguardar el 18% del suministro que suponen.

En palabras -“a título personal”- del presidente de Red Eléctrica de España, Luis Atienza, extender la vida útil de una central como la de Garoña “tiene sentido económico”. Y es que, como explica el secretario de Estado Pedro Marín, “el problema de nuestra dependencia energética del exterior pesa como una losa sobre nuestra economía y hay que resolverlo”. “Vamos a atajarlo”, asegura, “por una doble vía: de una parte, conteniendo el consumo energético, para lo que nos hemos centrado en políticas de eficiencia energética, y de otra, incrementando la producción energética nacional. Nuestro territorio no es rico en combustibles fósiles, por lo que las energías renovables deben desempeñar un papel esencial en el futuro energético”.

Pero como en la guerra todo vale, el Instituto Juan de Mariana (Universidad Rey Juan Carlos) ha elaborado un documento en el que sostiene que por cada cuatro empleos que se creen en la economía verde que defiende el nuevo presidente de EE UU, se destruirán nueve. Más madera.

La terminología

– Eólica. Energía generada por el viento. Los aerogeneradores transforman en eléctrica la energía cinética procedente de las corrientes de aire.

– Cogeneración. Procedimiento por el que se obtiene, al mismo tiempo, electricidad y calor útil.

– Termosolar. Sistema por el que se concentra la energía solar, mediante espejos, para producir vapor capaz de mover una turbina.

– Fotovoltaica. Se obtiene electricidad mediante paneles con dispositivos semiconductores que reaccionan a la radiación solar.

– Biomasa. Obtenida a partir de residuos y plantas. Bien por conversión en etanol o bien mediante combustión.

– Ciclo combinado. No forma parte de la tecnología renovable, pero ha sido la gran apuesta en los últimos años en España para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Las centrales así denominadas queman gas natural. Utilizan las altas temperaturas generadas en la turbina de gas para alimentar una turbina de vapor.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Demasiadas/renovables/demasiado/caras/elpepisoc/20090526elpepisoc_1/Tes

2009.05.24.Levante. (Brotes y modelos)

Brotes y modelos

ALBERT CANO Tras el debate sobre el estado de la nación, la consigna del Gobierno está clara: empiezan a verse «brotes verdes» que permiten «ver la luz al final del túnel», según la vicepresidenta Salgado (menos aumento del paro, recuperación de las bolsas) y vamos a sentar las bases de un «cambio de modelo económico» (según Zapatero), para sustituir el ladrillo y el turismo por un patrón basado en educación, productividad y tecnología. Qué bien, ¿no?
Si EE UU debe tirar del carro para salir de la recesión, la cosa no está clara. Allí anunciaron primero los brotes verdes, pero veamos dos datos: la construcción de viviendas en abril registró su nivel más bajo desde 1959. Más grave: según The Wall Street Journal, la banca sometida a test de estrés negoció a la baja sus necesidades de capitalización para no alarmar a los inversores. Y eso que han sido transparentes: ¿cuál será la salud de nuestras entidades, si los gestores de la única caja intervenida (hasta ahora) anunciaron beneficios de 30 millones de euros y tenían pérdidas reales de 740?
Sobre el cambio de modelo, se dijo lo mismo tras el primer boom inmobiliario (¿recuerdan?, 1986-1992, Barcelona Olímpica, Expo de Sevilla, etc.), con resultados perfectamente visibles. Y un agravante: según un estudio del BBVA, nuestra economía, tras un largo crecimiento, está en la misma situación relativa de… 1975.
Pero no teman. Economistas oficialistas (esos que, hace un año, proclamaban nuestro «sólido modelo productivo») y lobbies tradicionales (ladrilleros, hoteleros) ya dicen que qué es eso del nuevo modelo, que cómo nos vamos a cargar lo que emplea a los españolitos, que dejan sus estudios para servir copas o poner ladrillos. Como mucho, el modelo de-be diversificarse. Fíjense en esa palabra, si la oyen, porque la usarán para mantener su tinglado.

Cómo nos ven. Le Monde señala el retorno de los treintañeros al domicilio paterno, a cuenta del aumento del paro. Tras crecer las tasas de emancipación al calor del boom inmobiliario, la recesión ha obligado a muchos jóvenes a volver a casa de papá y mamá. Pero aunque la familia aún es un parachoques en situaciones de crisis, el desempleo también afecta a los padres (el 22% de paro se corresponde con hombres entre 45 y 65 años). La cosa no se presenta fácil.
The Wall Street Journal se muestra crítico con la apuesta del Gobierno español por las energías renovables. En concreto (y según estudios recientes), cada nuevo empleo verde le cuesta a España unos 570.000 euros, por culpa de las subvenciones de más de un millón de euros que requiere la creación de un puesto de trabajo en el sector eólico. Por el contrario, estos programas destruyeron 110.000 empleos en otros sectores (en otras palabras: 2,2 trabajos eliminados por cada uno creado).

Cómo lo ven. The Financial Times relata que la crisis también ha llegado al glamuroso festival de cine de Cannes, que este año celebra su 62.ª edición. Algunas de las grandes fiestas que se convocaban con motivo del evento en aquella ciudad francesa han sido canceladas y, por primera vez en años, era posible encontrar habitaciones libres en los hoteles. Y aunque se ha podido ver a señoras enjoyadas y a caballeros trajeados, la clientela de cafés y restaurantes ha descendido entre un 20 y un 30%, en comparación con 2008.

2009.05.22.Rtve. (400 cabras muertas de sueño)

400 cabras muertas de sueño

  • No podían descansar por el ruido de un parque eólico cercano en Taiwan
  • El granjero dice que tenía 700 cabras antes de que se instalara el parque
  • La empresa se ofrece a pagar parte de los costes del traslado de la granja

RTVE.ES MADRID 22.05.2009

Más de 400 cabras han muerto de cansancio en el archipiélago de Penghu (Taiwán) debido a que el ruido de un parque eólico cercano no las dejaba dormir y descansar, según las sospechas del Ministerio de Agricultura, informa la BBC.

Al parecer, las cabras no conciliaron el sueño debido a las turbinas de ocho aerogenaradores gigantes de un cercano parque eólico de la empresa Taipower, que se ha ofrecido a pagar parte de los costes de la construcción de una nueva granja en otro lugar, pero no a indemnizarle.

No obstante, la empresa duda de que el ruido sea la causa de la muerte de las cabras y creen que debe investigarse.

Según el granjero, Kuo Jing-Shan, antes de que se instalará el parque eólico hace cuatro años tenía 700 cabras y desde su instalación empezaron a morir y ya sólo le quedan 250.

Cabras en vela toda la noche

“Las cabras estaban flacas y no comían. Una noche fui a la granja y las cabras estaban todas despiertas, sin dormir”, ha asegurado Jing-Shan a la televisión británica.

“No sabía por qué. Si lo hubiera sabido, habría hecho algo para detener las muertes”, ha explicado el granjero de Penghu, una zona que es conocida por sus fuertes vientos. Según Jing-Shan, cuanto más fuerte sopla el viento, más fuerte suenan los molinos de viento.

Según un inspector de Agricultura, este granjero ha sido el único que ha informado de muertes masivas de animales, aunque cree que es posible lo que denuncia, ya que su granja es la más cercana a los aerogeneradores, a sólo 40 metros de distancia.

“Los ruidos anormales pueden afectar al crecimiento normal y la rutina de alimentación de los animales y hacer que sufran falta de sueño”, según el inspector

2009.05.22. The Wall Street Journal. (Some businesses see nothing but profits in the green movement.)

 

http://online.wsj.com/article/SB124286145192740987.html#printMode

 

  • MAY 22, 2009

The Climate-Industrial Complex

Some businesses see nothing but profits in the green movement.

 

By BJORN LOMBORG

Some business leaders are cozying up with politicians and scientists to demand swift, drastic action on global warming. This is a new twist on a very old practice: companies using public policy to line their own pockets.

The tight relationship between the groups echoes the relationship among weapons makers, researchers and the U.S. military during the Cold War. President Dwight Eisenhower famously warned about the might of the “military-industrial complex,” cautioning that “the potential for the disastrous rise of misplaced power exists and will persist.” He worried that “there is a recurring temptation to feel that some spectacular and costly action could become the miraculous solution to all current difficulties.”

This is certainly true of climate change. We are told that very expensive carbon regulations are the only way to respond to global warming, despite ample evidence that this approach does not pass a basic cost-benefit test. We must ask whether a “climate-industrial complex” is emerging, pressing taxpayers to fork over money to please those who stand to gain.

This phenomenon will be on display at the World Business Summit on Climate Change in Copenhagen this weekend. The organizers — the Copenhagen Climate Council — hope to push political leaders into more drastic promises when they negotiate the Kyoto Protocol’s replacement in December.

The opening keynote address is to be delivered by Al Gore, who actually represents all three groups: He is a politician, a campaigner and the chair of a green private-equity firm invested in products that a climate-scared world would buy.

Naturally, many CEOs are genuinely concerned about global warming. But many of the most vocal stand to profit from carbon regulations. The term used by economists for their behavior is “rent-seeking.”

The world’s largest wind-turbine manufacturer, Copenhagen Climate Council member Vestas, urges governments to invest heavily in the wind market. It sponsors CNN’s “Climate in Peril” segment, increasing support for policies that would increase Vestas’s earnings. A fellow council member, Mr. Gore’s green investment firm Generation Investment Management, warns of a significant risk to the U.S. economy unless a price is quickly placed on carbon.

Even companies that are not heavily engaged in green business stand to gain. European energy companies made tens of billions of euros in the first years of the European Trading System when they received free carbon emission allocations.

American electricity utility Duke Energy, a member of the Copenhagen Climate Council, has long promoted a U.S. cap-and-trade scheme. Yet the company bitterly opposed the Warner-Lieberman bill in the U.S. Senate that would have created such a scheme because it did not include European-style handouts to coal companies. The Waxman-Markey bill in the House of Representatives promises to bring back the free lunch.

U.S. companies and interest groups involved with climate change hired 2,430 lobbyists just last year, up 300% from five years ago. Fifty of the biggest U.S. electric utilities — including Duke — spent $51 million on lobbyists in just six months.

The massive transfer of wealth that many businesses seek is not necessarily good for the rest of the economy. Spain has been proclaimed a global example in providing financial aid to renewable energy companies to create green jobs. But research shows that each new job cost Spain 571,138 euros, with subsidies of more than one million euros required to create each new job in the uncompetitive wind industry. Moreover, the programs resulted in the destruction of nearly 110,000 jobs elsewhere in the economy, or 2.2 jobs for every job created.

The cozy corporate-climate relationship was pioneered by Enron, which bought up renewable energy companies and credit-trading outfits while boasting of its relationship with green interest groups. When the Kyoto Protocol was signed, an internal memo was sent within Enron that stated, “If implemented, [the Kyoto Protocol] will do more to promote Enron’s business than almost any other regulatory business.”

The World Business Summit will hear from “science and public policy leaders” seemingly selected for their scary views of global warming. They include James Lovelock, who believes that much of Europe will be Saharan and London will be underwater within 30 years; Sir Crispin Tickell, who believes that the United Kingdom’s population needs to be cut by two-thirds so the country can cope with global warming; and Timothy Flannery, who warns of sea level rises as high as “an eight-story building.”

Free speech is important. But these visions of catastrophe are a long way outside of mainstream scientific opinion, and they go much further than the careful findings of the United Nations panel of climate change scientists. When it comes to sea-level rise, for example, the United Nations expects a rise of between seven and 23 inches by 2100 — considerably less than a one-story building.

There would be an outcry — and rightfully so — if big oil organized a climate change conference and invited only climate-change deniers.

The partnership among self-interested businesses, grandstanding politicians and alarmist campaigners truly is an unholy alliance. The climate-industrial complex does not promote discussion on how to overcome this challenge in a way that will be best for everybody. We should not be surprised or impressed that those who stand to make a profit are among the loudest calling for politicians to act. Spending a fortune on global carbon regulations will benefit a few, but dearly cost everybody else.

Mr. Lomborg is director of the Copenhagen Consensus, a think tank, and author of “Cool It: The Skeptical Environmentalist’s Guide to Global Warming” (Knopf, 2007).

%d bloggers like this: