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2008.04.26. Agró. (El negocio está en el aire)

El negocio está en el aire

dissabte 26 d’abril de 2008.

 

El lobbismo tiene muchas facetas. Se mueve por despachos de alfombras mullidas, o por restaurantes de reservados con manteles impolutos donde circulan los licores y los habanos. Y también tiene cara. No en el sentido castizo, sino en el literal. Este profesional de las gestiones discretas y las influencias tiene casi un cuarto de siglo de profesión a sus espaldas. Ha estado relacionado con una multinacional que metió la cabeza en el avispero de la energía eólica en sus arranques en España. Al final, sus oficios valieron para una potente implantación por todo el territorio nacional y salió despedido como cabeza de turco cuando las gestiones tocaron una fibra sensible.

El lobbista tiene cara, ojos, manos, cerebro y, sobre todo, una magnífica agenda que aflora casi sin querer en cuanto comienza la conversación. La cita es en la cafetería de un centro comercial del corazón urbano de una capital del tercio noroeste de España, casi al mediodía. Una cabeza canosa, una cuidada barba de aire mefistofélico, algo pasado de peso, americana de buen corte, sin corbata. Zapatos sport ingleses, con cordones, camisa de cuadros de caza. Es que acaba de empezar la temporada de los tiros. Apretones de manos, la primera cita conjunta tiene lugar en la misma cafetería con unos industriales que quieren empezar a hacer negocio con la etiqueta de «producto medioambiental». El primer rédito ya lo han conseguido, tras una gestión en la intimidad con el presidente de una gran empresa pública española del sector de la energía.

Un carrusel de presentaciones por la gran ciudad. Incluso un intercambio a pie de barra de bar con el máximo representante del Ministerio de Medio Ambiente en la región, un hombre que maneja un presupuesto milmillonario (en euros) que se precia de la amistad con el lobbista. No hay compromisos firmes. Hay muchas sonrisas, abrazos cómplices, referencias a amigos comunes, a la preparación de futuras citas. Fuera del despacho, claro. Hay que abonar.

Es una explicación no pedida, con mueca cómplice. También hay pocas ganas de ser concreto a la hora de explicar el milagro de la energía eólica en España. Una reivindicación de largo aliento del movimiento ecologista que se ha vuelto como un bumerán en contra del mismo sentimiento que lo anhelaba.

Aunque no se puede decir que la implantación de la energía que viene del aire no sea un éxito. España es el segundo país del mundo que genera más megavatios procedentes del viento, sólo detrás de Alemania. Unas cuantas cifras explicativas de que nuestro país es ciertamente una potencia mundial en generación de energía eólica. Mientras la generación alemana es de unos 15.000 megavatios anuales, España está en poco más de diez mil (10.027,905, de acuerdo con los datos de Red Elétrica Española, REE).1 Mientras, Estados Unidos genera sólo 9.100; China 1.900; Japón, 1.078; Francia, 757, o Italia, 1.717 megavatios. Para hacernos una idea de la magnitud de la potencia cólica española, sólo Galicia generó el año pasado más del doble de electricidad (2.369 megavatios) con sus aero-generadores que toda una potencia industrial como es Japón.

De hecho, Galicia es la comunidad autónoma española que más electricidad genera por este método, por delante de Castilla-La Mancha (2.017 megavatios) y de Castilla y León (1.816 megavatios). Aunque Galicia sigue a la cabeza de la implantación de parques eólicos (creció un 23,63 por ciento respecto al año anterior), la inmensa región de la meseta sur mantiene un enorme crecimiento de aerogeneradores en 2005, un 20 por ciento más,2 por delante de Castilla y León (18,12 por ciento). Un mero vistazo al observatorio de la energía sobre implantación de la eólica muestra un dato relevante por curioso: comunidades con enormes posibilidades en esta área como Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia o Cataluña apenas tienen presencia de esta tecnología en su suelo.

Todo este cúmulo de datos se traduce en la presencia de 12.500 molinos repartidos en 483 parques eólicos,3 muchos de ellos en lugares de interés ambiental y paisajístico. Cuando se le planteó la cuestión del impacto ambiental y paisajístico a Fernando Ferrando, hasta hace poco presidente de la Asociación Empresarial Eólica, respondió con el siguiente chascarrillo:4 «Un consejero de Medio Ambiente me dijo que había pasado por una carretera y había visto un parque nuestro que se veía “que pa qué”. Le respondí: ¿Sabes? No sabes cómo se ve tu carretera desde nuestro parque». Aún más concluyente es el anterior consejero de Trabajo e Industria —el primero del primer Tripartit—, Jordi Valls. El político de la Generalitat hablaba en el marco del Energy Congress, en el que se fundó el autodenominado «lobby eólico catalán». Valls pedía que «las fuerzas medioambientalistas, que han conseguido que se apruebe un plan de energía, apuesten por las renovables». Y seguía diciendo, tras reconocer el impacto paisajístico y ambiental de los parques eólicos, que había que obviarlos «por coherencia».

La energía eólica en los últimos años se ha desplegado en nuestro país sin muchos complejos. Aunque no todo son buenas noticias para ellos. Una ingeniera del sector nuclear explicaba que la energía cólica «funciona con demasiadas ventajas. Son claramente ineficientes. O los subvencionamos o se hunden». ¿Rentabilidad en entredicho? Un par de datos cruzados: aunque la potencia instalada de energía cólica el año pasado era de un 12,86 por ciento del total, toda esta infraestructura sólo fue capaz de generar el 7,26 por ciento de la energía que finalmente se produjo en España. Un dato de ineficacia que avala la tesis de buena parte del sector energético y que no resiste comparación con la denostada energía nuclear (10,10 por ciento de potencia instalada, 20,66 por ciento de generación), o de la energía procedente de centrales de ciclo combinado (16,30 por ciento por un resultado final del 17,67 por ciento).5 Para dar una idea del crecimiento del sector, basta con mirar los datos de 2002. Frente al 7 por ciento actual de la producida, la eólica suponía entonces el 2,8 por ciento únicamente. De ésta, sólo se consumía el 0,4 por ciento. El panorama de futuro de la energía eólica en España se mueve por dos variables: por un lado, el Plan Energético Nacional (PEN); por otro, el Real Decreto Ley 7/2006 de 23 de junio, que fija las retribuciones (subvenciones) a la energía cólica a partir de 2007. Sobre este segundo punto se hablará más adelante. El objetivo del PEN son 20.000 megavatios en 2010. Además, fija un reparto autonómico de los máximos a producir en cada comunidad. Paradójicamente, un sector de tan poco rendimiento industrial y que tiene que ser subvencionado reclama que esos topes se suban y manifiesta disconformidad con los máximos fijados para cada autonomía. Las peticiones de parques superan las previsiones y topes legales fijados por cada autonomía. ¿Cuál es la magia? El negocio está en el aire, la respuesta en el viento, Bob Dylan dixit. «En la subvención», subraya un ingeniero del sector. Pero cada cosa a su momento.

Busquemos, por tanto, respuestas en el aire. La energía eólica depende pura y exclusivamente de que sople el viento, aunque de hacer caso a nuestro lobbista, habría que ver si parte de la ineficacia se debe a parques mal situados en lugares rentables económicamente, pero no industrialmente. Habla un técnico: «Toda la red está interconectada, por lo que la eólica entra en el sistema cuando se mueven los molinos. Lo que pasa es que no siempre se mueven los molinos cuando hace falta porque hay un pico de consumo. Por ejemplo, cuando en agosto o julio aprieta el calor y todo el sistema se sobrecarga por la demanda de energía para aparatos de aire acondicionado. Quizá sople el aire por la noche, pero en ese momento no hace falta más energía y se va a ningún lado». Por lo general los técnicos estipulan que el sistema eléctrico español no soportaría más de un 15 por ciento de dependencia de Eolo, porque cuando, por azares climáticos, el viento deja de soplar, hay que conectar inmediatamente las centrales de energía convencional para evitar un súbito y demoledor apagón entre los ciudadanos. Quien invente el acumulador de energía habrá dado con la clave del futuro energético mundial. Pero de momento ese invento no existe, así que por las noches los aerogeneradores giran y giran sin desmayo, sin que el valioso caudal de energía que están creando vaya a ningún lado.6 Una falta de rendimiento (o al menos dudas), que contrasta con la pujanza del crecimiento de estas instalaciones por todo el país. Quizá para entenderlo tengamos que volver a la charla con nuestro lobbista de cabecera.

Parece bastante claro que la conciencia ecológica y la necesidad de las energías renovables estaban lejos de los ánimos de este lobbista (al que ya llamaremos Javier, nombre supuesto). En la mente de todos aquel frenético lustro de principios de los noventa en que aterrizó seriamente y en formato industrial la energía cólica en España. Sólo había una idea en la cabeza: negocio fácil.7 El relato de Javier es estremecedor por descarnado. Alarmante por descarado. Preocupante por sencillo. Triste por real.

AL ASALTO DEL VIENTO

Todo empezaba de una manera inocente. Digamos que el espacio eólico estaba virgen en el país y había quien no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión de sacar ganancia de la circunstancia. «Se empezaba por pedir estudios científicos de exploración», cuenta Javier. Las consejerías de industria de las comunidades autónomas hicieron de esta manera una primera distribución de los territorios susceptibles de tener una explotación de energía cólica. «Las grandes compañías, que no creían demasiado en el tema ni veían la posibilidad de negocio, aún tardaron en reaccionar. No cayeron en que, incluso entre sus empleados, había gente muy lista, inteligente», relata el lobbista.

Los hechos nos hablan de una suerte de mapa ecólico nacional, de los lugares susceptibles de emplazar un parque eólico. «Así las grandes compañías se quedaban tranquilas, porque pensaban que no tenían más que ir allí y colocar sus molinos. Grave error y gran negocio a la vista», explica Javier con sorna.

De lo que nos habla Javier es de directivos de las empresas eléctricas que fueron al asalto del suelo. Suelo que no valdría mucho sin el aire que lo rodea.

«Era fácil. Vas al dueño del suelo, que nunca ha oído hablar de la energía renovable ni hostias. Le dices: “Mira, por poner aquí un cacharro que no te va a molestar te voy a dar medio kilo al año”. “¿A palabra?” “Éste es el contrato. ¿Hecho?” “Hecho.” Y ya está, ya eras el dueño de los derechos eólicos del suelo.»

Negocio redondo que requería una inversión cero. A cambio, claro, de una información privilegiada. «No hay más que mirar cuántos directivos de las grandes ahora están en empresitas de cólicas», sigue el lobbista. «Cuando aparecían los pijos de Madrid con la noticia de que allí iban a poner un parque cólico, porque antes no querían decir nada a nadie, no fuera a haber filtraciones entre los vecinos —risas—, se encontraban con que aquel con el que tenían que negociar no estaba allí, sino en un despacho de abogados de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valladolid o Toledo».

Pero el lobby no había hecho más que arrancar. «Y mira cuántos han pasado de la administración autonómica a las eléctricas», rubrica. Porque según el testimonio de este, en cierto modo, agente de las grandes compañías de la energía eólica, la industria tenía más facilidad para «engrasar» los rodamientos de los permisos autonómicos que los del gobierno central. «La clave estaba en pedir un parque para una potencia de menos de 49 megavatios. Es el límite de autorización de las autonomías.» Las corporaciones locales eran aún mucho más fáciles de «engrasar».

«Todos los alcaldes estaban encantados de que les pusiéramos un parque eólico. Hasta un kilo por molino, podían poner las aceras de oro, si querían. Reelección asegurada.»

Por si acaso, en la fase de convencer a los alcaldes para instalar parques de energía eólica se les llevaba, con todos los gastos pagados, a ver instalaciones modélicas incluso fuera de España. «Pero no te creas que era muy necesario, enseguida estaban por la labor.» La leyenda de la trastienda de la energía eólica cuenta que hay un alcalde que se lleva todos los años a todos los vecinos del pueblo de vacaciones desde la España interior al Caribe, con todos los gastos pagados.

¿Por qué era necesario tener cerca al poder local?

«Luego —sigue explicando Javier— aparecían otros especímenes en escena: la alondra Dupont y los ecologistas». Este lobbista denuncia la existencia de otro lobby desconocido que le hacía la competencia profesional. «Porque de eso se trataba también por su parte, de sacar dinero con este negocio.»

Más estremecimiento. Este lobbista habla sin rubor de catas arqueológicas y geológicas amañadas y de sucintos estudios de impacto medioambiental, también a cargo de las autoridades autonómicas. «En cuanto dábamos tiempo o juego aparecía la puñetera alondra. Y detrás los ecologistas locales, a los que había que “engrasar” con dinero que, me da la sensación, era su auténtico interés.» Un peligroso juego entre energías limpias, favorecer el medio ambiente y favorecerse con el medio ambiente.

LOBBISTAS CONTRA LA LEY (SÓLO UNA) :

Pero pasemos de la guerra de guerrillas, pegada al terreno, de nuestro lobbista y adentrémonos en el terreno de las grandes estrategias. Decididas y discutidas desde los salones. España se ha convertido estos años en un verdadero rosario de parques eólicos. Probablemente el desorden con que éstos están distribuidos en los lugares mejor conservados medioambientalmente del país sea lo que irrite a sectores ecologistas que tan a favor están generalmente de fuentes de energía renovables. Para observar la realidad física de la energía eólica no hay más que recorrer las carreteras de la Península —el origen del chascarrillo del ex presidente de los eólicos, Ferrando— y echar un vistazo. Hay incluso áreas de gran producción eólica en las que los parques se juntan y acumulan sobre crestas y desenfiladas de las sierras. Los más de 12.500 aerogeneradores —que es el término técnico para denominar a los molinos— están repartidos en 483 parques.8 Todo esto parece sugerir que la generación de energía eólica está caracterizada por el minifundismo. Nada más lejano a la realidad: la gran dominadora de este mercado es Iberdrola, que tiene a su cargo el 35 por ciento de la energía de origen eólico que se produce en España. Las otras grandes son Gamesa y Acciona, seguidas de cerca por Endesa. Entre las cuatro dominan casi totalmente el mercado eólico español. ¿Por qué, entonces, esa diseminación en parques pequeños? Nuestro malpensado lobbista de a pie piensa que es para lograr estar bajo el control de los gobiernos autónomos y no del Estado central. Otros técnicos aseguran que es el tamaño de instalación suficiente para ser rentable.

Sea cual sea la razón, la relación de fuerzas en el mercado de la energía que genera el aire está perfectamente representada en el lobby público y oficial de estas empresas. Se llama Asociación Empresarial Eólica (AEE) y la preside, tras el paso de Fernando Ferrando (que lo era en representación de Game¬sa), un hombre de La Caixa, Juan Carlos Martínez-Amargo. Las bases fundacionales de AEE dicen textualmente que «la Asociación Empresarial Eólica (AEE) agrupa a la mayor par¬te de los agentes económicos del sector cólico español: pro¬motores, fabricantes, ingenierías, suministradores, asegurado¬ras, entidades financieras y otras empresas, además de varias asociaciones cólicas de ámbito regional. Entre sus objetivos se encuentran el desarrollo y la consolidación del crecimiento del sector eólico tanto en España como en el exterior. Los objetivos del sector eólico abren nuevas posibilidades para la inversión nacional e internacional, generando grandes expectativas ante una tecnología limpia y con recursos inagotables».

En este beatífico grupo están, además de La Caixa (financiadora y accionista de empresas eléctricas), Iberdrola, Endesa (Cogeneración y Renovables), Unión Fenosa, además de otras importantes empresas —incluso de capital extranjero— como GE Wind Energy, o Energy E2. También tienen voz fabricantes de un sector que da empleo a 31.000 personas, con 14.000 empleos directos y unos 17.000 indirectos. Porque la construcción de aerogeneradores da pie a la existencia de 150 fábricas de estos molinos que pueblan la geografía española. Una representación granada y sólida que da voz a 81 empresas asociadas, para plantar cara a quien tosa al sector. Que hay quien ha osado toserle.

Puede que la generación eólica no sea todo lo eficiente que sería deseable industrialmente. Pero sí es rentable económicamente. Hay quien piensa que incluso demasiado. Todo comenzó, tras aquellas experiencias de Tarifa (Cádiz), con la Ley del Sector Eléctrico de 1997, en el principio de la era Aznar en el gobierno. La preocupación por la dependencia de los hidrocarburos caló, como la «lluvia fina» —Aznar dixit, esta vez no fue Bob Dylan—, hasta el gobierno, que con esta ley primaba el uso de fuentes de energía renovables. Así, se establecía como régimen especial a las generadas en centrales minihidráulicas, la solar fotovoltaica, biomasa, cogeneración y eólica. Esto supone que cada vez que las centrales generadoras de estas energías se conectan a la red de distribución (que gestiona Red Eléctrica Española, REE), su unidad de energía (el kilovatio/hora) recibe una prima por parte del gobierno. Una cantidad sustanciosa y hay quien piensa que excesiva. Además de esta prima, los parques eólicos han recibido ayudas públicas a su instalación, tanto de la Administración central como de las autonómicas e incluso de la Unión Europea.

De esta manera, el sector eólico vivía floreciente y pujante, con fuertes inversiones de bancos y eléctricas. El tiempo de amortización de los parques, establecido generalmente en 10 años (en parques con una previsión de cerca de 30 años de vida) merced al sobreprecio a su kilovatio. Hay incluso quien asegura que muchos parques, situados en puntos estratégicos en las cordilleras, con gran impacto ambiental, logran la amortización en apenas un lustro.

El lobby eólico, sin embargo, tiene enfrente a otros lobbies mucho más poderosos. Poco antes de cesar como ministro de Industria, José Montilla y su secretario de Estado de Energía, Antonio Fernández Segura, publicaban el Real Decreto 7/2006 de 23 de junio, por el que fijaba la desaparición de las bases jurídicas a la retribución a la generación eléctrica que las renovables vertían a la red. De repente, las grandes inversiones hechas en eólica y las previstas en solar y biomasa quedaban en el aire porque la prima, el sobreprecio que reciben los productores de electricidad renovable, quedaba sustituida por un sistema de primas discrecional en manos del ministro de Industria de turno. Desde julio de 2006 en que se publicó este decreto que unió a todas las asociaciones de renovables con furia nunca vista contra un Ministerio de Industria, la AFE y el resto de «lobbies renovables» no ha dejado de presionar para revocar el decreto, que ya está revocado .en sus consecuencias prácticas. En este mundo de lobbies, siempre gana el que más presiona.

Apéndice:

1. Observatorio Eólico 2005, Asociación Empresarial Eólica (AEE).

2. Datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) referidos a 2005.

3. Datos de 2005.

4. La Razón, especial «Energía eólica», 2006.

5. En este sentido, la energía hidráulica es la menos eficiente, ya que sobre un 21,36 por ciento de potencia instalada sólo generó en 2005 el 6,98 por ciento de la electricidad. Claro que se trató de un año de sequía en el que apenas se pudo hacer desembalses para generación eléctrica. Las centrales de carbón siguen suponiendo el 15,48 por ciento de la potencia instalada española, seguidas de 16,30 de ciclo combinado; 12,20 de centrales de fuel/gas; y otras de diferente cuantificación el 11,70 por ciento. En cuanto a sus resultados en generación, además del buen resultado nuclear destaca el carbón (29,9 por ciento), seguido por ciclo combinado (17,67 por ciento), fuel/gas (7,25 por ciento), eólica (7,25 por ciento) y finalmente la hidráulica (6,98 por ciento). 6. Una de las opciones para solucionar este problema que dan algunos técnicos pasa por instalar molinos junto a presas y utilizar la energía nocturna en bombear agua desde el pie de los saltos hidráulicos, para así utilizar la energía sobrante. Luego, por la mañana, se podría generar electricidad volviendo a turbinar el agua desde las presas. Es un sistema similar al que utiliza la central nuclear de Cofrentes (Valencia), en el salto hidroeléctrico de Cortes de Pallars. De momento esta alternativa no parece aún viable. Otra opción que se propone desde el ecologismo es situar aerogeneradores junto a las desaladoras, ya que éstas «fábricas de agua» siguen produciendo duran te la noche, en los momentos de baja demanda de electricidad, cuando el sistema está menos saturado.

7. Tarifa (Cádiz), conocida por sus incesantes y fuertes vientos en pleno estrecho de Gibraltar, vio el primer aerogenerador, de sólo 100 kilovatios, en 1981. A finales de los ochenta los primeros molinos en Ampurdán (Girona) y Granadilla (Tenerife) se enganchan a la red de distribución eléctrica. Hasta los años noventa la introducción de esta tecnología fue real-lenta. El Plan Energético Nacional de entonces marcaba un objetivo para 2000 de 175 megavatios. Esta cifra de gene->n ya se logró a mitad de la década de los noventa, los años del despegue del negocio eólico en España. Una cifra, la del Plan Energético Nacional de entonces, que ha quedado rebasada por la realidad. Ahora que se apunta a los 20.000 megavatios para 2010, las previsiones también parecen quedarse pequeñas para las ambiciones del lobby eléctrico.

8. Datos del Observatorio Eólico, 2005.

 

Anuncis

2008.04.23. Bierzodigital. (El imperio de la Ley por encima de intereses particulares)

El imperio de la Ley por encima de intereses particulares
Por Plataforma para la Defensa de Gistredo (PDG).
Actualizado el 23/04/2008 a las 19:57(CET)
 
La Plataforma para la Defensa de Gistredo, tras tener conocimiento de la reciente Sentencia 00058/2008 del Juzgado Contencioso Administrativo nº 2 de León, que declara la NULIDAD  de la Resolución, de 11 de marzo de 2003, del Jefe del Servicio Territorial de Industria Comercio y Turismo de León por la que se otorgaba la autorización administrativa del parque eólico “Murias II” en el término municipal de Murias de Paredes (León), quiere emitir el siguiente comunicado de prensa:

1. Felicitar públicamente al Colectivo Tambarón y a todas las personas y entidades en él integradas, en especial a la Asociación para el Estudio y Protección de la Naturaleza –URZ-, gracias a cuyo tesón y entrega han conseguido que triunfe el imperio de la Ley por encima de los intereses particulares, haciendo que los compromisos de conservación de la naturaleza ocupen el lugar que la legislación les otorga.

2. Poner de relieve, ante las autoridades ambientales provinciales y autonómicas, que la jurisprudencia dictada por esta sentencia es de plena aplicación para el caso de los proyectos eólicos que, de manera incesante, se están desarrollando, autorizando y proyectando en El Bierzo y particularmente en la Sierra de Gistredo. A continuación se explicitan algunos de los fundamentos de derecho en los que se basa la citada sentencia:

• En el apartado TERCERO recuerda que el art. 10 del Decreto Legislativo 1/2000, de 18 de mayo, establece que en las Áreas de Sensibilidad Ecológica se debe realizar una Evaluación de Impacto Ambiental ORDINARIA  por razones de localización (en vez de la simplificada que se ha seguido en todos los proyectos que afectan a la Sierra de Gistredo), y además establece cuáles son esas áreas:

A estos efectos, son Áreas de Sensibilidad Ecológica los Espacios Naturales declarados protegidos en la actualidad, aquellos que lo sean en lo sucesivo de acuerdo con la legislación de Espacios Naturales, y las Zonas Húmedas y Riberas, catalogadas como Zonas Naturales de Interés Especial. Así mismo, son Áreas de Sensibilidad Ecológica las Áreas resultantes como de máxima protección una vez aprobado el Plan de Recuperación de las especies catalogadas “en peligro de extinción” ; las Areas Especiales de Conservación de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y semi-naturales y de la flora y fauna silvestres y las zonas de especial protección para las aves de la Directiva 79/409/CEE, del Consejo, de 2 de abril de 1979, relativa a la conservación de las aves silvestres.

En ese sentido establece que el hecho de que una zona haya sido calificada como IBA (Important Bird Area), como es el caso de la Sierra de Gistredo (IBA ES015 Gistreo and Coto mountain ranges), le confiere el carácter de Área de Sensibilidad Ecológica, lo cual comporta la necesidad de una Evaluación de Impacto Ambiental ORDINARIA.

Por otra parte establece que también serán consideradas Áreas de Sensibilidad Ecológica, las áreas de máxima protección resultantes de los Planes de Recuperación de especies en peligro de extinción. En este sentido cabe recordar que se encuentran pendientes de aprobación los respectivos Planes de Recuperación del Oso Pardo y del Urogallo Cantábrico y que ambas especies se encuentran presentes en el área afectada por muchos de estos proyectos eólicos. Por tanto se debe esperar a la definitiva entrada en vigor de ambos Planes de Recuperación para, en aplicación del principio de cautela, no vulnerar los preceptos que en ellos puedan establezcerse.

3. Recordar que el último argumento de la citada sentencia hace referencia a una de las reclamaciones más repetidas por todos los colectivos conservacionistas, que no es otra que la necesidad de una Evaluación de Impacto Ambiental conjunta de todas las infrestructuras asociadas a los proyectos eólicos de una zona, es decir, los propios aerogeneradores, los viales de acceso y las infraestructuras de distribución y transporte de la electricidad. No pueden fraccionarse los proyectos y, por tanto, no pueden evaluarse por separado, como hasta ahora se ha hecho, las repercusiones ambientales de cada una de las partes, sin tener en cuenta los efectos acumulativos del conjunto.

4. Manifestar que a fecha de hoy todavía se siguen tramitando de manera aislada cada uno de los “mini” proyectos que, en conjunto, constituyen una verdadera invasión eólica para toda la comarca del Bierzo: todas las solicitudes eólicas presentadas por diferentes promotores eólicos suman la friolera de 1.472 aerogeneradores.

 

Plataforma para la Defensa de Gistredo informa.

Etiquetas:Asociaciones, Ecología, medioambiente — ebierzo | 23 Abril 2008 |

La Plataforma para la Defensa de Gistredo, tras tener conocimiento de la reciente Sentencia 00058/2008 del Juzgado Contencioso Administrativo nº 2 de León, que declara la NULIDAD de la Resolución, de 11 de marzo de 2003, del Jefe del Servicio Territorial de Industria Comercio y Turismo de León por la que se otorgaba la autorización administrativa del parque eólico “Murias II” en el término municipal de Murias de Paredes (León), quiere emitir el siguiente comunicado:

  1. Felicitar públicamente al Colectivo Tambarón y a todas las personas y entidades en él integradas, en especial a la Asociación para el Estudio y Protección de la Naturaleza –URZ-, gracias a cuyo tesón y entrega han conseguido que triunfe el imperio de la Ley por encima de los intereses particulares, haciendo que los compromisos de conservación de la naturaleza ocupen el lugar que la legislación les otorga.
  2. Poner de relieve, ante las autoridades ambientales provinciales y autonómicas, que la jurisprudencia dictada por esta sentencia es de plena aplicación para el caso de los proyectos eólicos que, de manera incesante, se están desarrollando, autorizando y proyectando en El Bierzo y particularmente en la Sierra de Gistredo. A continuación se explicitan algunos de los fundamentos de derecho en los que se basa la citada sentencia:
  3. En el apartado TERCERO recuerda que el art. 10 del Decreto Legislativo 1/2000, de 18 de mayo, establece que en las Áreas de Sensibilidad Ecológica se debe realizar una Evaluación de Impacto Ambiental ORDINARIA por razones de localización (en vez de la simplificada que se ha seguido en todos los proyectos que afectan a la Sierra de Gistredo), y además establece cuáles son esas áreas:
    A estos efectos, son Áreas de Sensibilidad Ecológica los Espacios Naturales declarados protegidos en la actualidad, aquellos que lo sean en lo sucesivo de acuerdo con la legislación de Espacios Naturales, y las Zonas Húmedas y Riberas, catalogadas como Zonas Naturales de Interés Especial. Así mismo, son Áreas de Sensibilidad Ecológica las Áreas resultantes como de máxima protección una vez aprobado el Plan de Recuperación de las especies catalogadas “en peligro de extinción” ; las Areas Especiales de Conservación de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y semi-naturales y de la flora y fauna silvestres y las zonas de especial protección para las aves de la Directiva 79/409/CEE, del Consejo, de 2 de abril de 1979, relativa a la conservación de las aves silvestres.
  4. En ese sentido establece que el hecho de que una zona haya sido calificada como IBA (Important Bird Area), como es el caso de la Sierra de Gistredo (IBA ES015 Gistreo and Coto mountain ranges), le confiere el carácter de Área de Sensibilidad Ecológica, lo cual comporta la necesidad de una Evaluación de Impacto Ambiental ORDINARIA.
  5. Por otra parte establece que también serán consideradas Áreas de Sensibilidad Ecológica, las áreas de máxima protección resultantes de los Planes de Recuperación de especies en peligro de extinción. En este sentido cabe recordar que se encuentran pendientes de aprobación los respectivos Planes de Recuperación del Oso Pardo y del Urogallo Cantábrico y que ambas especies se encuentran presentes en el área afectada por muchos de estos proyectos eólicos. Por tanto se debe esperar a la definitiva entrada en vigor de ambos Planes de Recuperación para, en aplicación del principio de cautela, no vulnerar los preceptos que en ellos puedan establezcerse.
  6. Recordar que el último argumento de la citada sentencia hace referencia a una de las reclamaciones más repetidas por todos los colectivos conservacionistas, que no es otra que la necesidad de una Evaluación de Impacto Ambiental conjunta de todas las infrestructuras asociadas a los proyectos eólicos de una zona, es decir, los propios aerogeneradores, los viales de acceso y las infraestructuras de distribución y transporte de la electricidad. No pueden fraccionarse los proyectos y, por tanto, no pueden evaluarse por separado, como hasta ahora se ha hecho, las repercusiones ambientales de cada una de las partes, sin tener en cuenta los efectos acumulativos del conjunto.

2010.04.21.Europa Press. (El Gobierno estudia reducir las primas a las renovables con carácter retroactivo)

EL SECTOR CAE EN BOLSA El Gobierno estudia reducir las primas a las renovables con carácter retroactivo Las grandes compañías de energías renovables españolas caían en bolsa este miércoles ante la posibilidad de que el Gobierno reduzca las primas que cobra el sector con carácter retroactivo. Es decir, recortaría las subvenciones a los proyectos que ya están funcionando. europa press Las empresas de energías renovables registraban este miércoles caídas en bolsa entre comentarios de analistas y de diversas fuentes del sector acerca de la voluntad del Ministerio de Industria de aplicar un recorte a las primas a las renovables con carácter retroactivo. Dentro de las empresas del Ibex, Iberdrola Renovables perdía un 2,53%, hasta 3,04 euros, mientras que Acciona se dejaba un 2,98%, hasta 81,6 euros. Por su parte, Gamesa y Abengoa perdían un 3,2% y un 3,3%, respectivamente, en el mercado continuo. Fuentes del sector indicaron a Europa Press que las empresas de renovables acogen con inquietud la posibilidad de que el Ministerio de Industria, dentro del diseño de la nueva regulación, aplique un recorte de primas retroactivo que genere inseguridad en los mercados y que comprometa los plazos de amortización y las inversiones programadas en proyectos. Las primas a las renovables se han convertido en uno de los principales costes del sector eléctrico, que en 2009 registró un déficit de tarifa de 4.615 millones, muy superior a los 3.500 millones que el Gobierno se había fijado como tope. Las primas al régimen especial, de las que la mayor parte se dedica a las renovables, ascendieron a 6.214 millones. Incertidumbre La incertidumbre acerca de un recorte retroactivo de primas aparece recogida en varios informes de analistas. Nomura ya advirtió la semana pasada de este “riesgo”, y ahora dice apreciar un “creciente debate a nivel gubernamental” acerca de la conveniencia de recortar las primas. Para JPMorgan, los promotores de parques eólicos se exponen a un “alto riesgo” si se producen “recortes significativos en los incentivos con efectos retroactivos sobre todas las renovables”. El banco estadounidense cifra en entre el 20% y el 25% el recorte de primas previsto para la fotovoltaica y considera que, ante lo publicado en prensa acerca de posibles fraudes, esta fuente de tecnología es la más expuesta a recortes retroactivos. Los analistas de UBS, que dicen haber comentado el asunto con un representante de Industria, entienden que el recorte se aplicará sobre todo a los megavatios que entren en operación a partir de 2012. En todo caso, advierten de que los cambios retroactivos “pondrán en cuestión futuras inversiones”. Amparo del Supremo Credit Suisse no espera recortes retroactivos para la eólica, pero sí para la fotovoltaica, y advierte de que los fallos del Tribunal Supremo pueden dar amparo legal a Industria si se decide a tomar esta decisión. “Sobre la retroactividad, sobre todo en la fotovoltaica, pensamos que la normativa española permitiría al Gobierno aplicarla porque, primero, la legislación eléctrica da retornos razonables a la generación sin fijarlos para siempre y, segundo, porque las sentencias del Supremo acerca del real decreto 661/2007 dicen que los generadores no tienen por qué recibir la remuneración aprobada para siempre”.

2010.04.19.Interviu. (Denuncian la pérdida de 16.000 empleos en negocios eólicos en toda España)

Denuncian la pérdida de 16.000 empleos en negocios eólicos en toda España •

 Los sindicatos y los empresarios han dado la voz de alarma. Se han perdido más de seis mil empleos directos y diez mil indirectos. El sector del viento está parado y por ello piden al Gobierno que adelante los cupos para la instalación de molinos de viento para este año y el próximo. El sector eólico español no está de enhorabuena. La bonanza económica de otros años ha sufrido un parón, y también la instalación de aerogeneradores. Los fabricantes y proveedores de este sector energético limpio y renovable aseguran que este año será nefasto. Todos los datos objetivos indican que el negocio ha sufrido un frenazo, bien sea por la situación de crisis general, por las frecuentes denuncias en los juzgados que reciben los promotores eólicos y las intervenciones judiciales o por la nueva regulación que el Gobierno aplica al sector desde el pasado año. Así, si en 2009 se construyeron parques eólicos con una potencia de 2.898 megavatios (MW) y se comenzó la construcción de otros por 1.144, en 2010 solo se podrán poner en marcha 869 MW, una quinta parte. Y el estancamiento continúa. En el 2011 se podrán activar 1.658 MW más, y otros 961 a partir de enero de 2012. Todo esto provoca que no soplen buenos vientos para la energía eólica, cuyas empresas recibieron el pasado año 1.200 millones de euros en primas. La Asociación Empresarial Eólica (AEE) ha advertido de que este recorte ya ha provocado la pérdida de 16.000 puestos de trabajo. El origen está en el Real Decreto 6/2009 de 7 de mayo, que fijaba un registro de preasignación al que podían concurrir todas las empresas que cumplieran unos requisitos. Algunas pudieron adaptarse rápidamente a la situación y otras no. De hecho, se presentaron solicitudes por 14.000 MW, pero solo se autorizaron 6.839, que se pondrán en marcha desde el 1 de enero de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2012. Hubo peticiones para instalar 7.000 MW más que no fueron autorizadas, por lo que esas empresas quedaron fuera del reparto eólico hasta 2012. Todos ellos se sumarán a los 18.000 MW de los que ya dispone la red eléctrica. “El problema es que no negociaron la ley, la impusieron y estuvimos más de la mitad del 2009 parados, sin tener en cuenta que se tarda cinco años en tramitar y un año más en construir un parque eólico”, explica José Donoso, presidente de la Asociación Eólica Española, organización que aglutina a más de 200 empresas del sector y representa el 85 por ciento de la potencia instalada en España. El fantasma del cierre patronal ya planea sobre muchas de ellas. Mientras tanto, numerosos proyectos permanecen parados por la oposición vecinal y ecologista. Madrid y Extremadura son las únicas sin un solo molino de viento instalado sobre su suelo. El centenar de megavatios previsto en la zona 14 de Alicante está parado desde 2004 debido a la actuación de la Coordinadora d’Estudis Eòlics del Comtat. Mariano Tomás, de esta coordinadora, cree que “las empresas eólicas no tienen motivos para quejarse, porque han tenido ‘barra libre’ hasta 2009, que es cuando les comienzan a regular”. Los problemas para el sector son múltiples: por una parte se enfrenta con los ecologistas partidarios de las energías renovables, pero no a cualquier precio; con los fabricantes y promotores, que buscan rentabilidad económica y por tanto escogen emplazamientos baratos; con los vecinos del medio rural que están en contra de que les instalen molinos cerca de sus casas, y con los ayuntamientos partidarios de recibir ingresos rápidos por las licencias de obras y venta de terrenos municipales y el Ministerio de Industria y Energía. El departamento del ministro Sebastián tiene que repartir la tarta energética entre los productores tradicionales –carbón, gas y energía tradicional–, cumplir la legislación europea en materia ecológica –que le obliga a cumplir unos baremos y unos plazos– y además debe velar porque no se dispare el precio del recibo de la luz que llega al consumidor. En este difícil panorama el Gobierno decidió establecer unos máximos para la energía eólica desde 2010 a 2012 que no han dejado contento a nadie. José Luis García, responsable de Energía Medioambiental de Greenpeace, explica que “el sector corre un importante riesgo de reducción de actividad, ya que se montarán parques, pero no tantos. El problema es que las renovables quitan horas de producción a las energías tradicionales. En 1997 España eligió basar su modelo energético en el gas, porque se pensaba que resultaba barato, y se firmaron contratos millonarios que ahora hay que cumplir, pero el futuro tiene que cambiar, y antes de junio de 2010 se necesita elaborar un plan para cubrir el 20 por ciento con energías renovables por ley de la UE. En el 2020 el compromiso es llegar al 40 por ciento de energía renovable”. Desde el Ministerio de Industria aseguran que van a cumplir todos los plazos de la Unión Europea y argumentan que “gracias a la nueva ley se ha conseguido estabilizar el sector y el ritmo de instalación será de 1.700 megavatios anuales como media hasta 2012, cifra algo superior a la media histórica del sector. Así que no podemos hablar de parón”. Respecto a la ubicación de estas instalaciones, Albert Calduch, abogado tarraconense experto en temas de medioambiente, señala que “siempre hay problemas. En Tarragona llegó a haber 70 proyectos. Hay que tener en cuenta el impacto sobre el paisaje, el impacto sobre la avifauna y problemas añadidos por el ruido o construcción de viales, la transformación del territorio…”, y añade: “El bajón que se está produciendo y se va a producir es porque al final esto no es una panacea y hay muchos riesgos que evaluar antes de iniciar la actividad”. Gracias a la intervención de abogados especialistas en temas medioambientales muchos vecinos han logrado paralizar la instalación de parques eólicos en su entorno. En enero de 2009 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña resolvió a favor de varios grupos ecologistas sobre las licencias para construir dos parques en las sierras del Tallat y Vilobí. También en 2009, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dictó dos sentencias contra la instalación de 366 molinos de viento en 17 parques eólicos de León y el Tribunal Supremo dio la razón a la propietaria de un alojamiento de turismo rural en Galicia, que logró paralizar la instalación de dos parques eólicos cerca de su alojamiento rural. Para Joan Ramón Mendo, de Ecologistes de Catalunya, “en esta comunidad despegaron demasiado rápido y de manera masiva. Los estudios se hacían a la medida del promotor. Los modelos masificados siempre son el problema y no se adapta el modelo industrial, siempre el forestal o el rural. Nadie piensa en los microgeneradores, más pequeños y de menor impacto. Para nosotros, los dos problemas graves de las eólicas son la especulación y la falta de legislación”. Desde el ministerio explican que “considerando el conjunto de energías renovables el ritmo de instalación pasará de una media de 2.300 megavatios anuales a 3.300”. A pesar de que Extremadura es una de las dos únicas comunidades donde no se mueven las aspas de un aerogenerador, los planes aprobados en 2009 prevén instalar 22 parques eólicos, cuatro de ellos en la Sierra de Gata. Antonio Gentil, biólogo de la Plataforma para la defensa de la Sierra de Gata-El Rebollar, que incluye a nueve asociaciones ecologistas y ciudadanas, explica que “ningún parque eólico es rentable sin subvención. No entendemos por qué durante las dos últimas décadas se ha impulsado un modo de vida tradicional y rural para el fomento del turismo rural y ahora esos suelos se convertirán en industriales. Todavía no se han construido, pero ya hay cientos de alegaciones. En el decreto de la Junta se exige que se creen tres puestos de trabajo por megavatio instalado, pero eso será mientras se construyan porque después el mantenimiento es pequeño”. Sin embargo, según la AEE, “el ministerio debe rectificar, porque para 2020 y 2030 tenemos que seguir desarrollando la eólica. Por ello insistimos en que si no se ha rectificado, no habrá una industria nacional que pueda hacerse cargo de esa nueva fase de desarrollo y tengamos que echar mano de la importación”. “No es tan grave –aseguran en Industria–. Los eólicos hacen cálculos escogiendo solo dos años, el 2004 y 2007, donde las cifras estuvieron claramente por encima de lo normal. Además, omiten que el año 2009 se instalaron más de 2.500 megavatios, que es uno de los valores máximos, lo que va a dificultar que se instalen más en 2010, y el problema del sector eólico son las expectativas. Se previeron dos años de punta (2009 y 2010) aprovechando el cierre del sistema regulatorio y el antecedente del sector fotovoltaico. En 2009 se pusieron por encima de la media y en 2010 pensaban hacer lo mismo, lo que hubiese provocado un cataclismo en el sistema en 2011”. Desde la AEE recuerdan que “se han perdido 16.000 empleos entre directos e indirectos y calculamos que se pueden perder otros 8.000 más durante los próximos años si no podemos crecer”. http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&idioma=CAS&idnoticia_PK=60911&idseccio_PK=547&h=

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