Monthly Archives: Juny 2010

2006.12.01. El Paisaje, la industria y el silencio de los corderos

El Paisaje, la industria y el silencio de los corderos
A PROPÓSITO DE LOS PROYECTOS EÓLICOS INDUSTRIALES EN LOZÈRE
Todas las cosas
próximas o lejanas
De modo oculto
están ligadas unas a otras
por una fuerza inmortal
De suerte que no podéis coger una flor
sin molestar a una estrella.
Francis Thompson (1859-1907)
El problema del paisaje ha surgido algunas veces relacionado con los parques eólicos industriales instalados en “zonas” naturales, pero casi nunca ha sido tratado a fondo, al revés de lo sucedido con otros argumentos, basados en cifras, técnicos u económicos. Este elocuente mutismo es estrictamente contemporáneo. En otras épocas, la belleza de los lugares no fue ese detalle sin importancia que la sociedad industrial liquidaría después, y nunca faltaron oradores y escritores para defenderlo.
La belleza de un paisaje natural ¿posee un valor esencial o secundario? Si es secundario, ¿a qué valor está subordinada? Dicho de otra manera, ¿por qué se prevé la implantación de parques eólicos industriales? ¿Es que son la respuesta mejor adaptada a las cuestiones que pretenden revolver o se trata más bien de uno de los resultados de la sinrazón del mercado y de su huida hacia delante?
“Desde hace unos años, una violenta protesta se eleva en todos los pueblos civilizados contra la indiferencia con la que los ingenieros, industriales y comerciantes degradan, mutilan o arrasan los parajes más bellos y más apreciados. En Bélgica, en Inglaterra, en Estados Unidos, se fundan sociedades para combatir esa nueva especie de vandalismo.”
Así se expresaba, en 1903, Charles Beauquier, no obstante ser diputado radical de izquierda y progresista. A comienzos del último siglo, todavía no era ni absurdo ni incongruente para un político el preocuparse por la belleza del paisaje. Éste se encargaba de la “defensa de las bellezas naturales de nuestro país” y quería que cualquier afrenta al “gusto” y al “sentido común” fuese sancionada. Durante un tiempo fue presidente de la Sociedad para la Protección de los Paisajes de Francia. Seis años más tarde, el secretario de dicha sociedad, P. A. Changeur, se preguntaba él también “si debiera permitirse al desarrollo industrial la destrucción sin medida de todas los encantos de la naturaleza y de la historia en los países de una civilización antigua y magnífica.” En aquella época que recordaba aún a Virgilio, se sabía que la defensa del encanto de la naturaleza y la de la civilización no eran antinómicas, sino todo lo contrario.
Antaño, dejando aparte su belleza, el paisaje había sido el horizonte que de vez en cuando daba a los humanos la serena certidumbre de un tiempo en el que la vida siempre tuvo una base, espiritual y materializada, permanente y sólida, más allá de la existencia pasajera. Esa es la emoción que los pintores paisajistas restituyeron en sus obras maestras desde el siglo XVIII. Esa es la perennidad de la belleza y de la fecundidad de la tierra que celebraba Emile Guillaumin, campesino y autor de los admirables “Cuadros Campestres” (1901-1931),
“Insensiblemente, pensando en el gran drama eterno del destino, me invade una dulcísima melancolía. Hace cien años, el vallecillo debía tener más o menos el mismo aspecto; (…) Y todo cuanto conformaba la vida animada del cuadro en aquella época, las personas, los animales domésticos, los cantarines alados, han vuelto desde hace tiempo a la nada del sueño eterno (…) Cien años más… y todos cuantos viven, animales o gente, habrán desaparecido de la escena terrestre, pero el vallecillo tendrá el mismo aspecto. Otros lo cultivarán, alimentará a otros seres; habrán otros cantores y admiradores… Por siempre y para siempre…”
Al estar impregnados de tal sensibilidad, algunos presintieron aquello a lo que nos llevaría la revolución mercantil e industrial. Ruskin fue uno de los que, a modo de advertencia, escribía: “Una nación no es digna de la tierra y del paisaje que ha merecido más que cuando, mediante todos sus actos y todas sus artes, los vuelve más bellos para sus hijos…” Era una noble definición del deber de perennidad. Y aún habría que citar in extenso la carta que, repleta de potente cólera, Montalembert escribía, en 1861, a Victor Hugo: “En ninguna otra parte más que en Francia el vandalismo reina solo y sin freno (…) Tiemblo ante la idea de lo que cada día agujerea, barre o desfigura (…) es como si una tierra fuese conquistada por invasores que quisieran borrar hasta las menores huellas de las generaciones que la habitaron. Como si quisieren convencerse de que el mundo había nacido ayer y se acabaría mañana, de tanta prisa como se dan en destruir todo aquello que parezca sobrepasar la vida de un hombre.”
Hoy en día, cuando ese mismo vandalismo se extiende ostensiblemente, con indecencia, por todo el territorio, partiendo de las necrópolis y alrededor de los grandes ejes viarios y los grandes corredores aéreos que las conectan, un contemporáneo ha dicho muy apropósito: “A paisaje malsano, sociedad malsana” (Yves Luginbhul). El paisaje es un revelador de nuestros comportamientos, el despiadado índice del estado de salud espiritual y social de los seres humanos: “Allá donde el suelo ha sido desfigurado, donde toda poesía ha desaparecido del paisaje, la imaginación se extingue, las mentes se empobrecen, la rutina y el servilismo se apoderan del alma y la preparan para el sopor y la muerte.” (Eliseo Reclus).
¿Y qué clase de testimonio nos da ese diario de Montpellier, como no sea el de ese empobrecimiento de la mente, cuando nos hace saber que a principios del año próximo la célebre calle de la Universidad será transformada durante un día en pista de esquí, con nieve y confeti quizás? ¡Una especie de “Playa de París” cercana al mar! (No hay que llevarse las manos a la cabeza si nuestros escolares fallan en geografía puesto que es un asignatura cada vez más compleja. Tampoco entendieron lo que eran “granjas” eólicas…) Cuando uno está al tanto de la progresión exponencial de esa clase de estúpidas iniciativas, aunque muy concretas, del tipo más variado, comprende que para perpetuar este excitante “modo de vida”, el sistema devorador e insaciable necesita en efecto una considerable cantidad de recursos energéticos. Se necesitarán cada vez más centrales nucleares, más pozos de petróleo, más centrales térmicas, de carbón, más parques eólicos y demás energías renovables –la garantía ecológica obliga— para alimentar todo lo que se apoya en lo artificial, en el negocio, el capricho de masas pasmadas y domesticadas o la decadencia suicida…
Desde que estoy en este mundo he visto desaparecer a dos caseríos vecinos, asistido a la hemorragia y a la desertificación de los campos, de los que parece olvidado que fueron el primer lugar de la retaguardia de la sociedad –y de toda civilización—que haya querido perdurar. En cambio, he visto entrar pasivamente a la Lozère –en el sentido del silencio de los corderos—en la modernidad, con sus supermercados, sus tags, su alta producción de comadreos, su autopista, su rave… sus parques eólicos industriales… Pero lo que no tendremos es un Stevenson, miniaturizado en un chip y montado en un quad, que nos haga soñar con sus relatos de viajes…
El proyecto de Charles Beauquier y de sus amigos consistía en “alcanzar un acuerdo sensato entre las necesidades del progreso en marcha y el gusto por la naturaleza.” ¿Es posible imaginarse a un Prometeo lleno de humildad y sensatez? En 1903 la sociedad industrial ya había arrancado y nada ni nadie, hasta hoy, ha podido frenar su fulgurante avance, llevado a cabo en nombre del Progreso. Del envenenamiento y empobrecimiento de los biotopos a los niveles constantemente rebasados de la hiperurbanización forzosa, de la desaparición de lo sagrado a la fusión del Ártico, de las masacres de las guerras mundiales a la liquidación de las clases campesinas, de las manipulaciones genéticas al desarraigo de los pueblos, comunidades e individuos, el balance es, globalmente abrumador. El homo economicus produce demasiada energía y malgasta también demasiada con el único fin de mantener una riqueza artificial y un “modo de vida” totalmente sintético y urbano.
¿Y por culpa de “eso”, por ese resultado, el macizo de la Gardille, nuestros paisajes, el de la Lozère o cualquier otro han de correr al sacrificio? No queremos parques eólicos, ni cualquier otra cosa, en nuestras montañas. Y a la espera de poder embellecer otra vez todo lo que ha de ser saqueado en un accidente de la historia…
por MNEMOSYNE
Jean-Pierre Courty
Diciembre de 2006
http://mislatacontrainfos.blogspot.com/2010/06/el-paisaje-la-industria-y-el-silencio.html

Anuncis

2010.06.26. El País. (Energía eólica, sí pero no así)

TRIBUNA: ANNA CLIMENT

Energía eólica, sí pero no así

ANNA CLIMENT 26/06/2010

La reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia declarando ilegales los seis parques eólicos que conforman la zona 6 del Plan Eólico Valenciano ha podido provocar alegría, desconcierto o malestar en los ambientes conocedores del plan y en el universo ecologista y progresista valenciano. Sin duda se trata de una decisión judicial pionera en España; no es frecuente que un tribunal actúe con tanta contundencia contra una instalación eólica de esa envergadura (seis parques, 142 aerogeneradores, 200 MW, una inversión que puede rondar los 350 millones de euros). También lo es por los motivos esgrimidos para justificar la decisión: nunca un tribunal había expuesto con tanta claridad que la división de grandes instalaciones eólicas en una suma de pequeños parques (nosotros añadimos: con la finalidad de cobrar las primas de las que se benefician este tipo de instalaciones de tamaño reducido) es ilegal; por tanto, la competencia para la autorización de tales macro-parques corresponde al Estado y no a las comunidades autónomas.

Se ha pasado por encima del respeto a las leyes, se han utilizado procedimientos opacos

La trascendencia de este pronunciamiento judicial no se puede pasar por alto ya que todo el Plan Eólico Valenciano está diseñado sobre el hecho de la fragmentación; es más, es una práctica habitual en el resto de las instalaciones eólicas del Estado. Conclusión: el futuro del Plan Eólico Valenciano está, qué paradoja, en el aire.

¿Qué ganamos con ello los grupos ecologistas que hemos promovido las acciones judiciales determinantes de esta situación? Conocemos a fondo la ejecución del Plan Eólico Valenciano y las irregularidades cometidas, de imposible síntesis en este artículo, que nos han llevado a interponer seis recursos contenciosos y otras tantas denuncias penales, y creemos estar ante un caso de presunta connivencia entre intereses políticos y empresariales. Un presunto pacto que, utilizando la cobertura del discurso ecologista, tiene como principal objetivo el negocio de las primas, donde lo de menos es la reducción del efecto invernadero (¿qué medidas efectivas se están adoptando para fomentar el ahorro energético?), el desarrollo sostenible de los territorios rurales, el respeto y protección del medio ambiente (los territorios protegidos de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, a la que también pertenecemos a efectos medioambientales. También nos referimos a los montes de utilidad pública, a los parques naturales, a los espacios protegidos por su valor paisajístico, a la protección de la vida animal y vegetal, a la protección del patrimonio arqueológico), cuyas agresiones podemos enumerar una a una.

En cuanto al desarrollo rural, el monopolio ejercido gracias al Plan Eólico Valenciano por las empresas adjudicatarias impide a los pequeños municipios participar en la gestión de los parques ubicados en su territorio. Todo es controlado desde la Agencia Valenciana de la Energía y las empresas apenas ceden una cantidad insignificante en concepto de canon sobre potencia instalada, a cambio de ingresos millonarios.

Para satisfacer tales intereses político-empresariales se ha pasado por encima del respeto a las leyes, se han utilizado procedimientos opacos, no se ha promovido la participación pública como el tema merece, se han forzado y vulnerado normas y procedimientos administrativos, se ha consentido la instalación de los parques sin autorización, se han desdeñado informes de los técnicos de la propia Generalitat contrarios a la intervención en terrenos forestales; en suma, se han puesto patas arriba las reglas del juego democrático y el Estado de derecho. Las organizaciones ecologistas están formadas por personas que también somos ciudadanas y ciudadanos, que también defendemos el imperio de la ley, la transparencia y la participación y vemos estos casos de confusión interesada entre intereses públicos y privados, (que recuerdan el estilo de acontecimientos muy de actualidad) como una grave amenaza. Ayer fue el urbanismo depredador, hoy la energía eólica, ¿mañana…?.

Desde una defensa sin concesiones de las energías renovables, afirmamos que aquí y ahora, en el País Valenciano es perfectamente viable la energía eólica, a una escala adaptada al recurso eólico disponible, y es compatible con el Estado de derecho, la defensa del interés general por parte de la Administración, el desarrollo sostenible del mundo rural y la protección del medio ambiente y los recursos naturales.

Anna Climent es presidenta de la Coordinadora d’Estudis Eólics del Comtat. También firman este artículo Víctor Olmos, presidente de la Asociación para un Desarrollo Eólico Sostenible, y Enric Amer, presidente de Acció Ecologista-Agró.

 

 

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Energia/eolica/elpepiespval/20100626elpval_12/Tes

2010.06.16.Nota de prensa. (Energía eólica sí, pero no así)

ENERGÍA EÓLICA, SÍ…….PERO NO ASÍ

La reciente decisión del Tribunal Superior de Justicia de declarar ilegales los seis parques eólicos que conforman la zona 6 del Plan Eólico Valenciano, ha provocado alegría, sorpresa, estupor y desconcierto en los ambientes conocedores del Plan y en el universo ecologista y progresista valenciano. Se trata de una decisión judicial pionera en el Estado español; no es frecuente que un Tribunal actúe con tanta contundencia contra una instalación eólica de esa envergadura (seis parques, 142 aerogeneradores, 200 MW, una inversión que puede rondar los 350 millones de euros). También es pionera por lo que se refiere a los motivos que justifican la decisión: nunca un Tribunal había expuesto de manera tan clara que la división arbitraria e injustificada de grandes instalaciones eólicas en una suma de pequeños parques (nosotros añadimos: con la finalidad de cobrar las primas de las que se benefician este tipo de instalaciones de tamaño reducido) es ilegal; por tanto, la competencia para la autorización de tales macro-parques corresponde al Estado y no a las comunidades autónomas. La transcendencia de este pronunciamiento judicial no se puede pasar por alto ya que todo el Plan Eólico Valenciano está diseñado sobre el hecho de la fragmentación; es más, es una práctica habitual en el resto de las instalaciones eólicas del Estado. Conclusión: el futuro del Plan Eólico Valenciano está, qué paradoja, en el aire. ¿Qué ganamos con ello los grupos ecologistas que hemos promovido las acciones judiciales determinantes de esta situación?. Desde un profundo conocimiento de las normas y los procedimientos seguidos para la ejecución del Plan Eólico Valenciano, de imposible síntesis en este artículo y puesto de manifiesto en los seis recursos contenciosos y otras tantas denuncia penales interpuestos hasta la fecha, estamos en condiciones de afirmar que nos encontramos ante un caso de connivencia entre intereses políticos y empresariales que, utilizando la cobertura del discurso ecologista, se plantea como principal objetivo el negocio de las primas, al que le importa poco la reducción del efecto invernadero (¿qué medidas efectivas se están adoptando respecto del uso del automóvil y el transporte por carretera, por ejemplo?), el desarrollo sostenible de los territorios rurales, el respeto y protección del medio ambiente (los territorios protegidos que integran la Red Natura 2000 de la Unión Europea, a la que también pertenecemos a efectos medioambientales. También nos referimos a los Montes de Utilidad Pública, a los Parques Naturales, a los espacios protegidos por su valor paisajístico, a la protección de la vida animal y vegetal, a la protección del patrimonio arqueológico), cuyas agresiones podemos enumerar una a una. En cuanto al desarrollo rural, el monopolio ejercido gracias al Plan Eólico Valenciano por las empresas adjudicatarias impide a los pequeños municipios participar en la gestión de los parques ubicados en su territorio. Todo es controlado desde la Agencia Valenciana de la Energía y las empresas apenas ceden una cantidad insignificante en concepto de canon sobre potencia instalada, a cambio de ingresos millonarios. También denunciamos que para satisfacer tales intereses se ha pasado por encima del respeto a las leyes, se ha recurrido a procedimientos opacos, no se ha promovido la participación pública como el tema merece, se han forzado y vulnerado normas y procedimientos administrativos, se ha consentido la instalación de los parques sin autorización, se han desdeñado informes de los técnicos de la propia Generalitat contrarios a la intervención en terrenos forestales; en suma, se han puesto patas arriba las reglas del juego democrático y el estado de derecho. Las organizaciones ecologistas están formadas por personas que también somos ciudadanas y ciudadanos, que también defendemos el imperio de la ley, la transparencia y la participación y vemos estos casos de confusión interesada entre intereses públicos y privados, (que recuerdan el estilo de acontecimientos muy de actualidad) como una grave amenaza. Ayer fue el urbanismo depredador, hoy la energía eólica, ¿mañana….?. Desde el conocimiento del Plan Eólico Valenciano, desde una defensa sin concesiones de las energías renovables, afirmamos que aquí y ahora, en el País Valenciano es perfectamente viable la energía eólica, a una escala adaptada al recurso eólico disponible, y es compatible con el estado de derecho, la defensa del interés general por parte de la administración y la protección del ENERGÍA EÓLICA, SÍ…….PERO NO ASÍ La reciente decisión del Tribunal Superior de Justicia de declarar ilegales los seis parques eólicos que conforman la zona 6 del Plan Eólico Valenciano, ha provocado alegría, sorpresa, estupor y desconcierto en los ambientes conocedores del Plan y en el universo ecologista y progresista valenciano. Se trata de una decisión judicial pionera en el estado español; no es frecuente que un Tribunal actúe con tanta contundencia contra una instalación eólica de esa envergadura (seis parques, 142 aerogeneradores, 200 MW, una inversión que puede rondar los 350 millones de euros). También es pionera por lo que se refiere a los motivos que justifican la decisión: nunca un Tribunal había expuesto de manera tan clara que la división arbitraria e injustificada de grandes instalaciones eólicas en una suma de pequeños parques (nosotros añadimos: con la finalidad de cobrar las primas de las que se benefician este tipo de instalaciones de tamaño reducido) es ilegal; por tanto, la competencia para la autorización de tales macro-parques corresponde al Estado y no a las comunidades autónomas. La transcendencia de este pronunciamiento judicial no se puede pasar por alto ya que todo el Plan Eólico Valenciano está diseñado sobre el hecho de la fragmentación; es más, es una práctica habitual en el resto de las instalaciones eólicas del Estado. Conclusión: el futuro del Plan Eólico Valenciano está, qué paradoja, en el aire. ¿Qué ganamos con ello los grupos ecologistas que hemos promovido las acciones judiciales determinantes de esta situación?. Desde un profundo conocimiento de las normas y los procedimientos seguidos para la ejecución del Plan Eólico Valenciano, de imposible síntesis en este artículo y puesto de manifiesto en los seis recursos contenciosos y otras tantas denuncia penales interpuestos hasta la fecha, estamos en condiciones de afirmar que nos encontramos ante un caso de connivencia entre intereses políticos y empresariales que, utilizando la cobertura del discurso ecologista, se plantea como principal objetivo el negocio de las primas, al que le importa poco la reducción del efecto invernadero (¿qué medidas efectivas se están adoptando respecto del uso del automóvil y el transporte por carretera, por ejemplo?), el desarrollo sostenible de los territorios rurales, el respeto y protección del medio ambiente (los territorios protegidos que integran la Red Natura 2000 de la Unión Europea, a la que también pertenecemos a efectos medioambientales. También nos referimos a los Montes de Utilidad Pública, a los Parques Naturales, a los espacios protegidos por su valor paisajístico, a la protección de la vida animal y vegetal, a la protección del patrimonio arqueológico), cuyas agresiones podemos enumerar una a una. En cuanto al desarrollo rural, el monopolio ejercido gracias al Plan Eólico Valenciano por las empresas adjudicatarias impide a los pequeños municipios participar en la gestión de los parques ubicados en su territorio. Todo es controlado desde la Agencia Valenciana de la Energía y las empresas apenas ceden una cantidad insignificante en concepto de canon sobre potencia instalada, a cambio de ingresos millonarios. También denunciamos que para satisfacer tales intereses se ha pasado por encima del respeto a las leyes, se ha recurrido a procedimientos opacos, no se ha promovido la participación pública como el tema merece, se han forzado y vulnerado normas y procedimientos administrativos, se ha consentido la instalación de los parques sin autorización, se han desdeñado informes de los técnicos de la propia Generalitat contrarios a la intervención en terrenos forestales; en suma, se han puesto patas arriba las reglas del juego democrático y el Estado de derecho. Las organizaciones ecologistas están formadas por personas que también somos ciudadanas y ciudadanos, que también defendemos el imperio de la ley, la transparencia y la participación y vemos estos casos de confusión interesada entre intereses públicos y privados, (que recuerdan el estilo de acontecimientos muy de actualidad) como una grave amenaza. Ayer fue el urbanismo depredador, hoy la energía eólica, ¿mañana….?. Desde el conocimiento del Plan Eólico Valenciano, desde una defensa sin concesiones de las energías renovables, afirmamos que aquí y ahora, en el País Valenciano es perfectamente viable la energía eólica, a una escala adaptada al recurso eólico disponible, y es compatible con el estado de derecho, la defensa del interés general por parte de la administración y la protección del medio ambiente y los recursos naturales.

Anna Climent Presidenta de la Coordinadora d’Estudis Eòlics de El Comtat

Víctor Olmos President de l’Associació per a un Desenvolupament Eòlic Sostenible (ADES)

Enric Amer President d’Acció Ecologista-Agró

2010.06.14. El País. (El PSPV pide que se revise el plan eólico tras la sentencia)

El PSPV pide que se revise el plan eólico tras la sentencia

Signes solicita la comparecencia del consejero de Infraestructuras

A. B. – Valencia – 14/06/2010

Los socialistas son partidarios de revisar a fondo el plan eólico valenciano para agilizar su desarrollo, que consideran necesario, tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que ha anulado el plan especial de la zona eólica número 6, en el Alto Palancia, donde se ha fragmentado en seis lo que ha de considerarse un solo parque sobre el que, además, la Generalitat carece de competencias.

La sentencia, que respondía a un recurso de Acció Ecologista-Agró, “deja en el aire todo el Plan Eólico”, advirtió ayer el diputado socialista en las Cortes Valencianas y portavoz de Infraestructuras, Francesc Signes, “ya que en estos momentos existen recursos similares sobre la totalidad de las 15 zonas eólicas, que también han fragmentado los parques, para que las empresas que los gestionan puedan cobrar las primas del regimen especial de producción de energías renovables”.

Signes ha solicitado la comparecencia del consejero de Infraestructuras, Mario Flores, para que explique las consecuencias de la sentencia sobre el plan eólico. Un plan cuyos parques correspondería regular y autorizar a la Administración central, dado que superan los 50 megavatios que permiten su autorización por la Generalitat.

“Este no es el único elemento de judicialización de sufre el Plan Eólico Valenciano”, señaló Signes, “ya que en estos momentos también se instruyen causas por presuntos delitos de prevaricación, contra la avifauna, además de por invasión de zonas Zepa, zonas Lic y afecciones al patrimonio histórico-artístico”. Signes, que señaló que sólo se han completado tres de las 15 zonas del plan, recordó que, además de la zona 6, afectada por la sentencia, la empresa familiar del vicepresidente del Consell Juan Cotino, está entre las adjudicatarias de la zona 5, también en Castellón, y de la zona 11 en Valencia.

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/PSPV/pide/revise/plan/eolico/sentencia/elpepiespval/20100614elpval_4/Tes

2010.06.10. TVE

En el Telediario del día 13, a las 15 horas, http://www.rtve.es/alacarta/ , en el minuto 27 se dice:

“Este martes se celebra el día del viento…. (….) Como la ley favorece la creación de parques pequeños, los grandes productores fragmentan sus explotaciones para beneficiarse de las primas y de un gran parque eólico hacen, por ejemplo, cinco pequeños. Los ecologistas dicen que, de esta forma, el impacto ambiental que declaran es irreal y lo explican con un ejemplo; “Una autovía que fuese desde Barcelona hasta Cadiz tendría un impacto enorme sobre el medioambiente, sin embargo, si nosotors evaluamos solo 10 metros de autovía, lo podríamos autorizar en casi cualqier sitio e incluso en un parque nacional”.

Por su parte, los productores energéticos rechazan la palabra fraude: “Económicamente no te interesa no recibir la prima, porque es el derecho adquirido por el hecho de ser una tecnología limpia……Las críticas, se pueden entender, pero desde un punto de vista de efectividad económica….es una cuestión de la legislación”.

Esta práctica no solo se produce en España. La Comisión Europea se está planteando llenar este vacío en la normativa, decidir si la fragmentación de explotaciones es o no legal”.

2010.06.13. Página 66. (Los parques eólicos del Comtat serían ilegales si se construyeran)

Los parques eólicos del Comtat serían ilegales si se construyeran

Redacción – 13 Junio 2010 (Sin Comentarios)

La sentencia del TSJ los imposibilitará.

Balones con los molinos aerogeneradores que estaban previstos/*

La Coordinadora d’Estudis Eòlics del Comtat denunció hace más de 3 años el plan especial para la zona 14, la zona del Comtat, porque excedía las competencias de la Generalitat.

Ahora, el TSJ anula el plan especial de la zona 6, en el Alto Palancia, por el mismo motivo por el que se denunció el del Comtat.

La sentencia, dictada en respuesta a un recurso del grupo Acció Ecologista-Agró, amenaza a todo el Plan Eólico Valenciano, ya que, no sólo la organización ecologista ha recurrido también los planes de las zonas 7, 8 y 12 en el mismo sentido, sino que en la totalidad de las 15 zonas eólicas se da el mismo caso: la “fragmentación” de un parque grande en otros más pequeños con el objetivo de que no superen los 50 megavatios de potencia para que las empresas que los gestionan puedan cobrar por ellos primas del régimen especial de producción de energías renovables.

Desde la Coordinadora d’Estudis Eòlics del Comtat, se ha denunciado el proyecto de construcción de los parques eólicos del Comtat, ya que entre los parques eólicos de Lloma Redona y Tossal del Rey, ambos en la Serra d’Almudaina, existe apenas una distancia de 200 m., lo que en realidad debería constituir un sólo parque que tendría una potencia instalada de 66 MW, es decir, superior a los 50 MW y por tanto no podía acogerse al régimen especial y las competencias sobre el mismo deberían ser del Estado y no de la Administración Autonómica. Este escrito se incorporó como alegación en el expediente administrativo y todavía no ha sido respondido.

El 7 de septiembre de 2007 el Diputado de Les Corts Valencianes Enric Morera preguntó al Conseller de Infraestructuras, “por qué había permitido el Consell estas prácticas ilegales tendentes a que las empresas reciban más primas de lo que legalmente les correspondería percibir”. La respuesta fue que “la Generalitat es competente para la autorización de las instalaciones eólicas a las que la pregunta hace referencia y, además, cumple en todo momento las prescripciones de la normativa vigente”.

La fragmentación de parques ha sido determinante en la decisión del Tribunal Superior de Justicia que ha formulado esta Sentencia anulando el Plan especial de la zona 6.

La Coordinadora d’Estudis Eòlics del Comtat espera que “esto sea ya el punto final para los parques eólicos del Comtat y la Marina Alta”, y le gustaría que además “se exigiesen responsabilidades políticas y penales para todos aquellos miembros del Consell y de la Administración valenciana que permitieron y consintieron todas estas irregularidades”.

http://www.pagina66.com/2010/06/13/not-parques-eolicos-comtat-serian-ilegales-si-se-construyeran/

2010.06.13. Diario Crítico. (El PSPV afirma que el plan eólico valenciano “no avanza”)

El PSPV afirma que el plan eólico valenciano “no avanza”

 

El portavoz de Infraestructuras y Transportes del PSPV en Les Corts Valencianes, Francesc Signes, afirmó que el plan eólico valenciano “no avanza, está fuertemente judicializado y debe revisarse”.

 

Signes señaló en un comunicado que el PSPV ha solicitado la comparecencia en Les Corts del conseller de Infraestructuras, Mario Flores, para que explique “las consecuencias que sobre el Plan Eólico Valenciano tendrá la sentencia dictada esta semana por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que anula el Plan Especial de la Zona 6, en el Alto Palancia, del citado plan”.
Según el diputado, “dicha sentencia deja en el aire todo el Plan Eólico, ya que en estos momentos existen recursos similares sobre la totalidad de las 15 zonas eólicas, que también han fragmentado los parques, para que las empresas que los gestionan puedan cobrar las primas del régimen especial de producción de energías renovables”.

“Este no es el único elemento de judicialización que sufre el Plan Eólico Valenciano, ya que en estos momentos también se instruyen causas por presuntos delitos de prevaricación y contra la fauna, además de por invasión de zonas Zepa, zonas Lic y afecciones al patrimonio histórico-artístico”, recordó Signes.
El diputado socialista volvió a exigir “una revisión inmediata del Plan Eólico Valenciano”, que permita eliminar todas estas causas y “agilizar el desarrollo de un plan necesario, pero tal y como ha dicho el Síndic de Greuges, no a cualquier precio, ni en cualquier sitio, ni de cualquier forma”.
El Plan Eólico Valenciano fue aprobado en 2001 y está constituido por 15 zonas y 67 parques eólicos que, inicialmente, según explicó Signes, “estaba previsto que entraran en funcionamiento en 2008, aunque posteriormente el presidente Camps, en febrero de 2006, prometió en Les Corts que su ejecución total finalizaría antes de febrero de este año 2010”, fecha en la que ya estarían instalados todos los aerogeneradores, lo que supondría la generación de 2.300 megavatios.
No obstante, el diputado socialista denunció que “actualmente solamente se han completado tres de las 15 zonas, lo que supone únicamente 687 megavatios y pone en evidencia el gran fracaso de dicho plan que se evidencia en que en el mix energético valenciano la energía eólica ocupa el penúltimo lugar después del ciclo combinado de gas natural, la hidráulica, la biomasa, la nuclear y la cogeneración”.

Finalmente, Signes subrayó que “la empresa Proyectos Eólicos Valencianos, en la que participa Sedesa, la empresa familiar del vicepresidente tercero de la Generalitat y conseller de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, Juan Cotino, tiene adjudicadas las zonas cinco y seis en Castellón y la zona 11 en Valencia”. Además criticó que “el Consell esté dejando en manos de la iniciativa privada el desarrollo de un sector estratégico para nuestro futuro como es éste”, concluyó.

http://www.diariocriticocv.com/noticias/not333979.html

http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/valencia-00393/noticia-pspv-afirma-plan-eolico-valenciano-no-avanza-fuertemente-judicializado-debe-revisarse-20100613151058.html

2010.06.12. La razón. (Las energías renovables pierden fuerza y rentabilidad)

Los decretos del Gobierno paralizan parte del plan eólico valenciano

Las energías renovables pierden fuerza y rentabilidad

12 Junio 10 – A. Martí

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Una nueva norma, que se aprobará en julio, rebajará las primas de las instalaciones que ya están en marcha.

Valencia- La inversión en energías renovables ha pasado de ser un chollo a  un problema.  Las más explotadas hasta ahora, la solar y la eólica, atraviesan un momento dificil.

La primera «verde» en caer fue la solar. En 2008 el Gobierno emitió un decreto que ponía límite a la instalación de placas fotovoltaicas, aumentaba el control y eliminaba las sustanciosas subvenciones. El resultado ha sido claro. Los megavatios instalados han disminuido drásticamente, un 95 por ciento de 2006 a 2009.
El año pasado se emitió otro decreto que ya afectaba a todas las renovables. En líneas generales, establece la obligatoriedad de inscribirse en un registro estatal de preasignación para optar a las primas. Ello, según los productores, ralentiza el  desarrollo y pone en peligro la evolución de energía.
Pero por si estos cambios en la norma no eran suficientes, ahora el Gobierno amenaza con reducir las primas por producción de energías renovables no sólo en las futuras instalaciones, sino también en las que ya se han construido, es decir, con efecto retroactivo.

Este anuncio ha supuesto la paralización de sectores como el de energía eólica. El vicepresidente de Relaciones Institucionales de Avaesen (la asociación valenciana que agrupa a las empresas productoras de renovables), Jorge Burguete, afirma que ha generado tanta incertidumbre en el sector que hay parques ya aprobados paralizados. Muchos de ellos estaban pendientes de financiación y los bancos, que no saben cuál va a ser su rentabilidad, la han congelado. Otros contaban ya con el crédito necesario, sin embargo, al cambiar las condiciones económicas, el banco tiene el derecho a dejar de invertir.

Burguete afirma que en la Comunitat hay 250 megavatios de energía eólica que estaba aprobada y ahora está paralizado. En volumen de inversión equivale a 500 millones de euros.

Hasta ahora, la energía eólica en la Comunitat ha dado muy buenos resultados. De los 2.300 megawatios previstos, cerca de 1.000 están ya en operación, repartidos en 29 parques y otros 400 están autorizados y en diferentes fases de construcción.

Así pues, los parques eólicos en funcionamiento pueden abastecer las necesidades eléctricas de más de 1,5 millones de habitantes. Las energías renovables (hidráulica, eólica, solar, biomasa) han pasado de representar el 27 por ciento de la potencia eléctrica instalada en la Comunitat  en 2003 a cerca del 35 por ciento.
El calor de la tierra sí baja la factura
La geotermia es una energía renovable todavía poco conocida. La empresa valenciana Energesis ha desarrollado la tecnología necesaria para hacerla efectiva y rentable. El director general de esta entidad, Luis Romero, asegura que la introducción de esta energía en las viviendas permite reducir un 50 por ciento la factura eléctrica. Además, la instalación queda amortizada en nueve o diez años. Esta energía no recibe primas como el resto de energías, aunque la Agencia Valenciana de la Energía subvenciona hasta el 40 por ciento del sobrecoste extraordinario utilizar la geotermia como fuente de energía. La geotermia aprovecha el calor del sol almacenado en el suelo para climatizar y obtener agua caliente de forma ecológica. La climatización geotérmica aprovecha que la temperatura del suelo es estable para ceder o extraer calor de la tierra, según se quiera frío o calor.

 

http://www.larazon.es/noticia/5916-las-energias-renovables-pierden-fuerza-y-rentabilidad

2010.06.10. El País. (Renovables y empleo de verdad)

ANÁLISIS: La sostenibilidad del Estado de bienestar – 9. ENERGÍA Y CLIMA. El EMPLEO VERDE

Renovables y empleo de verdad

PEDRO LINARES 10/06/2010

Las renovables pueden ser un gran yacimiento de empleo (así lo dicen Obama y Zapatero, entre otros), pero, ¿a qué precio? El cálculo es más complicado de lo que parece

De nuevo las renovables en el ojo del huracán. La crisis obliga a adelgazar las cuentas públicas, la política a mantener baja la tarifa y se vuelve a cuestionar el apoyo a las renovables. Lo primero sería discutir si deben ser las renovables u otras las partidas las puestas a régimen, en el sector energético (por ejemplo, las ayudas al carbón) o en otros sectores (como hacer aflorar esa economía sumergida en la que también somos líderes). Pero hay que volver a discutir ventajas e inconvenientes de las renovables, y el empleo que pueden generar.

El objetivo de las renovables no es dar empleo aunque alguien así lo crea

Los estudios hechos en España, como el de Gabriel Calzada, son poco rigurosos

Primero una reflexión: el objetivo fundamental de las renovables no es, ni creo que deba ser, crear empleo (aunque a veces se considere así). Su misión principal es contribuir a la sostenibilidad del modelo energético mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes, y mediante la reducción de la dependencia de combustibles escasos, con fecha de caducidad, y volátiles en el precio. Estas son las razones para el apoyo a las renovables; el empleo, si viene, será por añadidura.

Y ahora, la cuestión: ¿Generan empleo las renovables? La primera reacción es de Perogrullo: “¡Pues claro!”. Hay estimaciones que cifran el empleo en renovables en España entre 90.000 y 110.000 empleos directos, y unos 100.000 indirectos. Esto no es lo que buscamos. No interesan los empleos brutos generados, sino los netos, es decir, los empleos adicionales sobre lo que tendríamos en ausencia de políticas de renovables. Y para determinar este empleo adicional la clave está en un concepto económico llamado coste de oportunidad, el coste en que incurrimos por tomar la opción A en lugar de la B. Al decidir crear empleo en las renovables utilizamos recursos públicos que ya no podremos utilizar en otros sectores (incluso en el energético, como en ahorro y eficiencia).

Además, sustituimos otras fuentes de energía, que también crean empleo. Finalmente, al encarecer la electricidad, afectan al empleo en otros sectores usuarios de la misma. Por tanto, hay que averiguar si el apoyo público a las renovables crea más empleo o no que si lo aplicásemos a otros sectores, y si las renovables crean más o menos empleo que las fuentes a las que sustituyen, incluido su efecto en otros sectores.

Este empleo neto dependerá mucho del tejido industrial y tecnológico del país: los apoyos a las renovables solo crean empleo significativo si hay un sector industrial competitivo y exportador. Un buen ejemplo ha sido la industria eólica en España, y un contraejemplo el de Reino Unido.

Así que no es tan fácil evaluar si el apoyo público a las renovables crean empleo neto. Sobre esto ha habido algunos estudios en España, en general poco rigurosos, como el famoso informe Calzada. Un intento más fiable es el Employ-RES, de la Comisión Europea, que concluye que sí, que las políticas europeas de renovables crean empleo adicional, y lo cifra entre 115.000 y 400.000 puestos de trabajo para 2020 en Europa. Es interesante comparar estos números con los de empleo bruto: entre 2,3 y 2,8 millones (mucho mayor que la de los empleos netos). Sí puede haber creación de empleo neto con renovables.

Pero hay otra derivada: hace falta aclarar qué tipo de empleo queremos. Esto tiene mucha importancia para el número de empleos creados, ya que, como varios se esfuerzan en insistir (y con razón), los empleos al final son costes. Cuanto menos cueste cada empleo, más empleos se generarán con el mismo dinero público. Es decir, tenemos que decidir si queremos empleo cualificado o no para saber cuántos empleos generaremos.

Si el sector renovable tiene una alta productividad por trabajador, entonces sus salarios serán más altos, y el número de empleos para la misma cantidad de dinero público será menor. ¿Debe preocuparnos esto? Vuelvo a mi reflexión inicial: ¿cuál es nuestro objetivo, crear mucho empleo, u otras cosas posiblemente más interesantes? Lo ideal sería tenerlo todo: una fuente de empleo de alta calidad, y a la vez un modelo energético más sostenible.

Afortunadamente, creo que es posible cuadrar, al menos parcialmente, este círculo: crear empleo de calidad, lograr un modelo energético sostenible, y aumentar la productividad de la economía. La clave está no tanto en discutir sobre los objetivos de renovables, sino en concentrar ahora esfuerzos en rentabilizar la apuesta de España en el sector; en no perder nuestro liderazgo en algunos sectores y lograrlo en otros, apropiándonos del valor añadido en tecnología y empleo. En resumen: hay que invertir en innovación.

Para eso hace falta desincentivar las fuentes energéticas no sostenibles, para señalar la dirección adecuada; invertir en educación e investigación, y crear un clima empresarial que absorba y aplique estos avances. Con esto tendremos una economía libre de carbono, productiva y llena de capital humano. Una economía sostenible de verdad.

Pedro Linares es profesor de Organización Industrial de la Universidad Pontificia Comillas.

http://www.elpais.com/articulo/economia/Renovables/empleo/verdad/elpepieco/20100610elpepieco_14/Tes

2010.06.09. El Mundo. (La plataforma del Comtat cree que un fallo del TSJ veta el plan eólico)

La plataforma del Comtat cree que un fallo del TSJ veta el plan eólico

Alicante.

La plataforma contra el plan eólico de El Comtat sostuvo ayer a través de un comunicado que la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) por la que se anula el plan eólico especial de la zona 6, en el Alto Palancia, permita dar por anulado el plan eólico de la zona 14, que afecta a las comarcas de El Comtat y las Marinas,  al darse las mismas condiciones: la división de un mismo parque en varias unidades para que no se exceda el límite de megawatios y que las empresas que los gestionan puedan cobrar primas del  régimen especial  de producción de energías renovables.

En concreto, el colectivo recordó que ya denunció estos mismos hechos para la zona 14 hace más de tres años y que, ahora, en el caso de la zona 6, el TSJ cree que exceden las competencias de la Generalitat.

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