2011.03.02. EFE. (FNYH elabora un estudio sobre áreas de exclusión eólica en Cantabria)

FNYH elabora un estudio sobre áreas de exclusión eólica en Cantabria que quiere el Gobierno regional tenga en cuenta 

La Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha presentado el estudio que ha realizado, y que apoyan otras 18 organizaciones conservacionistas, sobre las áreas que, por su valor en cuanto a biodiversidad, deberían excluirse en Cantabria a la hora de instalar parques eólicos. Dentro de las zonas más valiosas, figuran, entre otras, la Montaña Occidental, gran parte del área de Valderredible, la Montaña Pasiega y toda la Montaña Oriental y Costera.

 

El estudio, elaborado a lo largo de un año y en el que han participado numerosos expertos, delimita zonas de exclusión del desarrollo eólico basándose en la conservación de especies y hábitats prioritarios en Cantabria, sus ecosistemas y sus espacios naturales.

Sus responsables pretenden que este documento ‘pionero’ sea tenido en cuenta por la Administración regional, y las de otras comunidades autónomas, a la hora de ‘redefinir’ el mapa de la energía eólica en la Comunidad Autónoma.

Según el presidente de FNH, Carlos Sánchez, que ha dado a conocer el estudio en una rueda de prensa junto a los responsables de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, y de WWWF, Juan Carlos del Olmo, dos de las asociaciones que lo suscriben, la información contenida en el estudio ‘llega a tiempo’ de que sea tenida en cuenta para el desarrollo eólico de Cantabria, ya que el procedimiento se encuentra en una primera fase.

Además, ha destacado que, aunque este informe establece una ‘mayor protección’ que el elaborado en su día por la Universidad de Cantabria, al proceder de organizaciones ambientales, existe una ‘gran coincidencia’ de zonas entre ambos. En cualquier caso, ha recalcado que el de la Fundación Naturaleza y Hombre no descarta ‘totalmente’ ninguno de los polígonos previstos inicialmente y en los que se han adjudicado potencias.

El estudio se ha presentado también esta misma mañana al consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, al que, según Sánchez, le ‘ha gustado’ la propuesta, aunque no se ha pronunciado sobre la misma, dado que primero se tendrá que analizar por parte de los departamentos del Gobierno regional implicados.

El responsable de FNYH ha destacado que el documento tiene una ‘lectura positiva’ de tratar de conservar las zonas ‘más valiosas’ por su biodiversidad, está ‘abierto’ a aportaciones y mejoras y, sobre todo, ‘nace de la sociedad civil’, al no haber contado con ‘ningún’ tipo de ayuda ni colaboración por parte del Gobierno o empresas, por lo que tiene una ‘absoluta independencia’ de criterios en todos los aspectos.

Ha explicado que la propuesta ha sido ejecutada en cumplimiento de las recomendaciones y de la resolución de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y pretende ser una herramienta, exportable a otras comunidades, para evaluar las repercusiones de la instalación de los parques en Cantabria.

La metodología utilizada se divide en cuatro fases: identificación de los principales impactos del desarrollo eólico; valoración de especies y sus hábitats; inventario y diagnóstico de los valores ambientales; y valoración de la sensibilidad. En ese último apartado, figuran tres categorías: sensibilidad extrema, alta y media.

SENSIBILIDAD EXTREMA

La primera abarca zonas de excepcional valor natural que presentan gran vulnerabilidad a la implantación de parques eólicos, salvo excepciones ‘muy puntuales’. En esta categoría se incluirían las zonas citadas anteriormente, así como áreas ‘bastante degradadas’, como la comprendida en la autovía que comunica Torrelavega con Reinosa, y una de pinar al sur, por Valderredible.

En estas áreas, el estudio propone establecer áreas periféricas de protección (llamadas buffer) para especies, bien en peligro de extinción, como el alimoche común, o bien que tienen una alta concentración en ellas, como el buitre leonado, y que sufren muertes masivas debido a los aerogeneradores.

Esta categoría incluye también espacios naturales catalogados, como LIC, ZEPA, hábitats de interés comunitarios o de excepcional valor no protegidas, como los montes Hijedo, Canales y Tejas, donde también se piden franjas de protección periféricas.

La categoría de sensibilidad alta abarca áreas donde disminuyen las especies en peligro de extinción y también los planes de protección, criterios que aún se rebajan más en el caso de las de sensibilidad media.

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ABC

FNYH propone al Gobierno las zonas que debería excluir del desarrollo eólico

(Cantabria) ECONOMIA,SECTORES-EMPRESAS,ENERGIA-MINERIA | > AREA: Economia, negocios y finanzas

02-03-2011 / 15:01 h

Santander, 2 mar (EFE).- La Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha propuesto al Gobierno de Cantabria, con el apoyo de otras 19 organizaciones ecologistas de todo el país, las zonas que deberían quedar excluidas del desarrollo eólico por sus valores ambientales, en un mapa que espera que sirva de herramienta para planificar la instalación de los parques.

El estudio, que establece tres niveles de sensibilidad, no descarta en su totalidad ninguna de las siete áreas que se han repartido en el concurso de asignación de potencia eólica, aunque tampoco cuantifica los megavatios que podrían desplegarse en cada una de ellas.

El consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, ya tiene en sus manos esta propuesta, que le ha sido entregada por la FNYH hoy mismo, antes de su presentación a los medios.

El presidente de la Fundación, Carlos Sánchez, ha subrayado, en rueda de prensa, el carácter “positivo y constructivo” de este estudio, que está “abierto a mejoras” y su naturaleza de “experiencia piloto”, que lo hace “exportable” a otras regiones de la Península Ibérica.

Sánchez ha defendido que el informe puede ser “muy bueno” para las empresas adjudicatarias de potencia eólica en Cantabria porque les da “garantías legales”, teniendo en cuenta que en España “hay muchos parques paralizados”.

También ha insistido en la independencia de esta propuesta, que nace de la sociedad civil y buscar hacer compatible el desarrollo de las energías renovables, que es “necesario y urgente” para luchar contra el cambio climático, con la conservación de la biodiversidad.

Para determinar las áreas de mayor sensibilidad a la instalación de parques eólicos se han establecido tres categorías: extrema, media y alta.

Las zonas de sensibilidad extrema incluyen los valores más excepcionales de la biodiversidad de Cantabria, por lo que el estudio recomienda que queden excluidas del desarrollo eólico y solo plantea “algunas interpretaciones en lugares muy concretos”.

En las consideradas de sensibilidad alta se aconseja hacer estudios más detallados antes de cualquier desarrollo eólico. Dentro de ellas, hay lugares en los que sí sería posible instalar molinos y otros en los que no sería recomendable.

Las zonas de sensibilidad media son menos valiosas en cuanto a su riqueza natural y en ellas se podrían instalar parques si así lo permiten los estudios de impacto ambiental.

Dentro de las de sensibilidad extrema se han incluido las zonas donde nidifican especies en peligro de extinción como, por ejemplo, el alimoche y también aquellas en las que existe una gran presencia de una determinada especie, aunque no esté en riesgo de desaparecer.

La FNYH propone que se extienda la consideración de espacios protegidos a algunas zonas que no están catalogadas así por alguna figura legal: los montes Canales, Tejas, Hijedo y su entorno, y la cabecera del Pisueña.

También reclama extremar la prudencia en el entorno de la Montaña Oriental y Pasiega, donde ya existe una “gran profusión” de instalaciones eólicas y que concentra la mayor cantidad de nidos de alimoche.

Para la Fundación, proteger el corazón de la población de esta especie es una “prioridad ambiental”, sobre todo porque la mortalidad anual de estas aves por el impacto de las aerogeneradores se sitúa en el 1,5 por ciento.

El estudio recomienda que se establezcan anillos de protección alrededor de las zonas protegidas, ya que, según ha explicado Carlos Sánchez, tan perjudicial para una especie es instalar aerogeneradores en pleno parque como en sus límites.

WWF y la Fundación Oso Pardo son dos de las 19 organizaciones que apoyan un documento que el presidente de la segunda de estas organizaciones, Guillermo Palomero, ha calificado de “serio, sólido y plenamente suscribible”.

Palomero confía en que esta propuesta contribuya a un desarrollo “sensato” de la energía eólica que no comprometa la biodiversidad, especialmente en una región con tanta riqueza natural como Cantabria.

Para el secretario general de WWF, Juan Carlos del Olmo, es “totalmente factible” compatibilizar el desarrollo de las energías renovables, que para su organización es prioritario en la lucha contra el cambio climático, con la protección de la biodiversidad, que “se está perdiendo a una velocidad vertiginosa en todo el mundo”. EFE-Cantabria

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Coordinadora d'Estudis Eòlics del Comtat. http://www.zona14.org

Posted on 2 Març 2011, in Recull de premsa. Bookmark the permalink. Deixa un comentari.

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