2014.03.02. El mundo. (Don Quijote de Barracas)

El Mundo, 2 de marzo de 2014

Don Quijote de Barracas

En un lugar de Barracas… vive Luis Murria. Y en la casa de al lado, Nieves Algué. Y justo enfrente, a unos 400 metros, en lo alto de una montaña, habitan decenas de molinos enormes, con su ruido y con sus sombras. No son molinos, son gigantes.

Luis sufre (o sufría) alteraciones del sueño desde hace siete años y su vecina Nieves padece un trastorno ansioso depresivo, acreditado por peritos. Los dos han vivido desde 2007 bajo la sombra de al menos cinco enormes molinos eólicos.

Son dos vecinos de la Partida de la Cerrada del pequeño municipio castellonense de Barracas. Ellos y sus familias han comprobado que la energía ecológica, considerada limpia, renovable y amigable con el medio ambiente, puede ser nociva para la salud si no respeta una distancia prudencial con el ser humano. Para evitarlo, supuestamente se exigen los informes de impacto ambiental. Pero en este caso, no.

Todo empezó en 2008, cuando en la Partida de la Cerrada, en la que siete viviendas forman toda la población -sólo en dos de ellas se habita como residencia habitual- se elevó el Parque Eólico de Cerro de la Rajola. En una de las humildes casas habitadas -que el Ayuntamiento no contempla como parte de su jurisdicción- vive largo tiempo Luis, que pronto cumplirá los 63 años, con su hijo; en la otra, Nieves, que acaba de celebrar los 55.

‘Me quería morir, ya no aguantaba a nadie, estaba enfadada, irritable, los molinos eran una obsesión’

Antes de que se instalaran los molinos eólicos, Luis carecía de antecedentes médicos o psiquiátricos pero «con las aspas», como le gusta llamar a sus antagonistas eólicos, «lleva cinco años de sufrimiento». Desde entonces le ha «cambiado el carácter» y asegura que se muestra más «irritable» con su mujer y con sus hijos. Una situación que le impone tomar antidepresivos (Seroxat) y benzodiacepinas (Loracepam), tal y como acreditan los informes que presentaron cuando decidieron iniciar un quijotesco combate contra la empresa que los instaló y la administración autonómica que los autorizó.

«Ya no cantan los grillos por un ruido constante durante la mañana y la noche que no te deja descansar. Y la sombra intermitente de las aspas te vuelve loco». Luis dice que lo más duro ha sido «soportar comentarios que son dolorosos, porque (a los vecinos de Barracas) parece que les voy a quitar el pan de la boca, porque piensan que voy en contra del pueblo». También admite que las discusiones con su mujer se han multiplicado.

La instalación de parques eólicos ha sido un auténtico maná para muchos ayuntamientos, que reciben ingresos directos a través de impuestos -pagan IBI e IAE- y compensaciones «extra» de las eólicas que habitualmente se usan para financiar actividades sociales, culturales y deportivas. El recorte que planea el Gobierno a las subvenciones a las eléctricas por este tipo de instalaciones tiene además inquietos a los alcaldes. Es la otra cara de lo eólico.

Desde que desmontaron los molinos por orden judicial, Luis ha vuelto a dormir. «Ya no me duele nada. Por primera vez en siete años no me duele nada». Es la recompensa a su batalla judicial, en la que ha invertido gran parte de sus ahorros. La salud por encima de todo.

Nieves está casada, tiene dos hijos y reside mucho tiempo sola en la Partida la Cerrada porque su marido trabaja durante cinco meses en Francia. Ella también ha trabajado temporalmente en este país, pero con el tiempo decidió instalar un bar (Los Molinetes), adherido a su vivienda habitual, donde empezaron sus problemas.

‘El ruido de los molinos te enloquece; es un zumbido que se mete en la cabeza y no se va’

En 2007, después de resolver un asunto relacionado con «el conflicto de los molinos», sufrió la primera crisis de ansiedad y se le aplicó un tratamiento con psicofármacos. Su salud psíquica se vio afectada, al desarrollar un cuadro depresivo que precisó en abril del 2008 aumentar el tratamiento con antidepresivos (Cipralex) y benzodiacepinas (Alprazolam) que empeoró en octubre al sumarse trastornos del sueño. «Me quería morir, ya no aguantaba a nadie, estaba irritable, me enfadaba por todo, todo me molestaba, estaba obsesionada, solo hablaba de este tema, las relaciones con mi marido se deterioraron», confiesa Nieves, que fue enviada a una Unidad de Salud Mental en mayo de 2010, donde continúa su tratamiento.

La afectada insiste en que «con los cinco molinos delante de mi casa yo no puedo vivir; te enloquecen viva; es un zumbido que se te mete en la cabeza y no se quita. También se siente «acosada y amenazada» por los comentarios que se hacen relativos a su persona por la gente del pueblo, tales como «tu casa no es tuya» y «te la vamos a quitar», «tú te vas a ir a la puta calle». Aunque se ha llenado de valentía y los obvia porque piensa que lo hacen «para que coja miedo y me marche».

Ante esta situación, los dos vecinos de Barracas fueron a los tribunales y ganaron dos sentencias en las que se les dio la razón, aunque sólo lograron que la Generalitat y la compañía eólica desmontaran parte (las aspas y los rotores) de los cinco molinos más próximos.

Ahora, tanto Luis como Nieves deben presentar antes del día 9 de marzo una demanda para que las secuelas psíquicas que padecen sean también reconocidas por los tribunales.

Luis no entiende porque si los partes mentales y médicos, realizados por la psiquiatra Mayte Lázaro, en los que se basan los fallos judiciales favorables «dicen que mantenemos secuelas psíquicas que debemos tratar, la Administración nos ha dejado de lado». Nieves es más optimista y está convenida que volverán a ganar en los tribunales, de que tumbarán los molinos.

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/03/02/53121957268e3e4a298b4572.html

Ver el vídeo: http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/03/02/53121957268e3e4a298b4572.html

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s

Aquest lloc utilitza Akismet per reduir els comentaris brossa. Apreneu com es processen les dades dels comentaris.