2016.06.21. (¿Por qué están parados los molinos eólicos si hace viento?)

20 minutos

¿Por qué están parados los molinos eólicos si hace viento?

21 de junio de 2016

Por Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables

La semana pasada estuve en las Rías Altas Gallegas y aproveché para visitar algunos emplazamientos de parques eólicos en los que participé en su promoción y construcción. En la visita a una de las zonas de mayor presencia eólica, me encontré un parque eólico parado y con todas las máquinas frenadas a pesar de que había mucho viento, pero sin que llegara a niveles de desconexión por superar la velocidad de corte.

Aunque la situación me extrañó porque el parque vecino en la misma subestación estaba funcionando no le di mayor importancia. De hecho, lo primero que pensé fue en la mala suerte que estaban teniendo: con el viento que hacía y no estaban generando electricidad.

La situación me hizo pensar sobre las causas que podían estar provocando la parada del parque y, siempre desde un punto de vista racional, los únicos motivos que encontré como posibles eran:

  • La existencia de una avería eléctrica. Que descarté porque el parque vecino que compartía infraestructura funcionaba sin ningún tipo de restricciones.
  • Que estuviera en una intervención programada de mantenimiento, posibilidad que también descarté al estar todas las maquinas paradas.

Seguí mi visita y cuando volví por la tarde, al pasar por la misma zona, vi que en el parque antes parado funcionaban todas sus máquinas a la perfección.

La situación, como mínimo me resultó extraña y pude comprobar cómo los precios del pool de por la mañana habían sido muy bajos, en el entorno de los 20€/MWh, mientras que los de la tarde se habían recuperado hasta superar de forma clara los 40€/MWh.

Es decir que la parada del parque no obedecía a ninguna avería o problema del mismo, sino que estaba programada para no funcionar por la mañana, a pesar de que se sabía que iba a hacer viento suficiente para trabajar en óptimas condiciones y sí hacerlo por la tarde cuando el precio del mercado eléctrico se recuperara.

La pregunta es obvia: si el viento es gratis ¿por qué estaba el parque parado? Las respuestas son tan claras como incomprensibles:

-Que el propietario preveía que el precio del pool no sería lo suficientemente alto como para cubrir los costes variables de mantenimiento y además con las previsiones de viento le permitiría participar en los mercados de ajuste con un valor añadido al poder disponer cuando quisiera de la capacidad de generación instantánea que tenía.

Las causas que pueden aconsejar esta decisión están motivadas en que la reforma eléctrica actual se diseñó para que las primas se paguen por la potencia instalada y no por la energía producida. Tener el parque parado no supone perder las ayudas establecidas, porque se cobra aunque no se produzca siempre y cuando, en un cómputo anual, se supere un umbral preestablecido que en caso de Galicia no llega al 50% de la capacidad de cada parque.

-Que el propietario decidió, por lo tanto, programar el no funcionamiento del parque, para no perder dinero y también para provocar una subida del precio del pool al entrar menos eólica a precio cero y poder generar con otras instalaciones a un precio más alto. Es decir lo que perdía por tener una instalación parada lo recuperaba con el resto ya que dispondrían de mayores ingresos.

Cualquier explicación que intentemos buscar puede ser comprensible bajo la base de maximizar el beneficio del propietario del parque eólico pero no desde un punto de vista de la racionalidad en el funcionamiento del sistema eléctrico.

La reforma eléctrica aprobada por el gobierno del Partido Popular está permitiendo que instalaciones renovables con recurso disponible y gratuito y no contaminante no estén funcionando y sean sustituidas por centrales de carbón y de gas con combustibles importados y altamente contaminantes, situación que debería hacernos reflexionar sobre cuál es el modelo de regulación que tenemos y sobre la necesidad de disponer de una política energética que se base en el máximo aprovechamiento de las fuentes de energía renovables y en la descarbonización del sistema.

Por supuesto, esta situación al consumidor le supone un incremento del precio de la electricidad al tenerse que generar energía eléctrica con fuentes más caras como el carbón y el gas.

Para completar la situación, cuando regresaba de Galicia, se confirmó la venta de Gamesa a Siemens por la aprobación del Consejo de Administración de Gamesa y la aquiescencia de Iberdrola como accionista de referencia, y para ser sincero se acabaron por confirmar también todas mis sospechas: que la energía es ante todo un negocio por delante de los compromisos con la sostenibilidad y que la Responsabilidad Social Corporativa de nuestras grandes empresas esta más como instrumento de publicidad que de obligado cumplimiento.

Sobre la creación del “mayor fabricante de turbinas eólicas” originado por la venta de Gamesa a Siemens me comprometo a escribir, pero reconozco que necesito un tiempo para encontrar los beneficios publicitados, que no sean el reparto extraordinario de un dividendo a los accionistas de Gamesa.

http://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/06/21/por-que-estan-parados-los-molinos-eolicos-si-hace-viento/

La insaciable codicia de los señores del gas

20 de junio de 2016

En este blog en el que se aborda la energía como derecho y no como negocio de unos pocos, tal y como se expone con total claridad en el documento de la Fundación Renovables “La energía como vector de cambio para una nueva sociedad y una nueva economía”, no podíamos dejar pasar por alto el insulto a la inteligencia, el desprecio al mínimo decoro, la insolencia o el despropósito que supone la decisión de  Gas Natural Fenosa de presentar una demanda por responsabilidad patrimonial contra el Estado “por el impacto que ha tenido en su cuenta de resultados la expulsión de sus centrales térmicas de gas del mercado desde el año 2009”.

La compañía que dirigen Salvador Gabarró y Rafael Villaseca pretende que los contribuyentes españoles paguemos de nuestro bolsillo, todavía más, su error estratégico de apostar por las centrales térmicas de gas de ciclo combinado de las que cuentan con mayor potencia que ningún otro actor. Digo que “todavía más” porque  ese error se lo estamos pagando ya los consumidores eléctricos en concepto de desproporcionados pagos por capacidad con cientos de millones de euros cada año, un “regalo” como comentaba recientemente en estas páginas.

Como los 1.506 millones de euros de beneficios del ejercicio 2015 o los 1.462 millones de euros de 2014 no satisfacen la codicia de los señores del gas ahora tienen la osadía de reclamarnos 400 millones argumentando que el Ministerio de Industria ha distorsionado el mercado eléctrico al incentivar las energías renovables mientras se desplomaba la demanda de electricidad. Que uno sepa el incentivo a las renovables es una decisión que respondía a un compromiso de nuestro país con la Unión Europea primero para alcanzar el 12 por ciento de renovables en energía primaria para 2010, objetivo que aumentaba al 20 por ciento para 2020. Sí, gobiernos de distinto signo político, desde la Ley de Conservación de la Energía de UCD de 1980, habían ido trazando una senda de apoyo al desarrollo de las renovables cuya justificación podría explicar perfectamente un alumno de primero de bachillerato. Esa senda se rompió cuando los señores del gas y sus cómplices comprobaron que los 27.000 MW en ciclos combinados que habían puesto en marcha no iban a suponer el cuerno de oro con el que pretendían consolidar su dominio del sistema de producción eléctrica de este país.

Argumentan también que desde el Gobierno se dieron señales de que esas centrales de producción iban a ser necesarias. Efectivamente, en 2002 siendo secretario de Estado de la Energía José Folgado, se aprobó una Planificación Estratégica de Infraestructuras Gasísticas y Eléctricas en la que se mencionaba “a título orientativo” la posibilidad de contar a medio plazo con 30.000 MW de ciclos combinados. Lo primero que hay que recordar es que algunos pusimos ya entonces el grito en el cielo por lo que considerábamos que era un inmenso error. Recuerdo un editorial del APPA-Info que se titulaba “¿A dónde van con tanto gas?” y una clarividente nota de prensa de Greenpeace que alertaba de la inconveniencia de esas cifras poniendo sobre la mesa que las premisas de crecimiento del PIB eran excesivamente optimistas y la posibilidad de que una crisis de la economía diluyera esas expectativas.

En cualquier caso, a los señores del gas no les puso nadie una pistola en el pecho para que hicieran esas inversiones, nadie les prometió ninguna rentabilidad ni les garantizó unas determinadas horas de funcionamiento al año. Invirtieron porque pensaban ganar mucho dinero con esas centrales y porque fueron incapaces de ver no ya una recesión que pocos podían augurar entonces sino de entender que el consumo eléctrico no iba a seguir creciendo eternamente dos o tres puntos por encima del PIB como sucedía en aquellos años.

Vino la crisis y su gozo en un pozo. Sobre todo la crisis y no el desarrollo de las renovables que de esto ya se encargaron ellos de frenarlo presionando al máximo en un primer momento al segundo Gobierno Zapatero y luego al del PP.

Que los dirigentes de las eléctricas del oligopolio se quejen de que la “sobrerretribución a las renovables” ha perjudicado a su negocio cuando lo cierto es que sus amigos (sí, esos que tienen representados en sus consejos de administración) han logrado dejar en la ruina al sector renovable mientras ellos han salido indemnes de la crisis, de la recesión y de la reforma de los Nadal-Soria. Decir eso es burlarse de la sociedad en su conjunto.

La energía es un bien básico para todos nosotros y el acceso a la energía es un derecho. Forma parte del sistema en que vivimos que las empresas tengan beneficios en la prestación de servicios básicos, pero no es admisible la codicia sin límites, la desvergüenza de retorcer los argumentos, darle la vuelta a la realidad para incrementar unas cuentas de resultados insólitas en tiempos de crisis y escandalosas en referencia a las de las grandes eléctricas europeas.

Señores del gas, no nos tomen el pelo. No nos vamos a dejar.

La insaciable codicia de los señores del gas

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About CEEC

Coordinadora d'Estudis Eòlics del Comtat. http://www.zona14.org

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