2017.05.07.

El Mundo 7.05.2017

Nuestra subasta: las renovables

MARCOS J. LACRUZ. 7 may. 2017

Por fin tenemos subasta de renovables en España. Y no una subasta cualquiera, no, una subasta de hasta tres mil megavatios que, perdonen mis colegas ecologistas por la comparación, vienen a ser como tres centrales nucleares de tamaño medio. Tres Garoñas para ti.

Dos mil megavatios en primera tanda y mil más que el Ministerio se queda en la reserva para ver si los aplica a esta subasta o se los guarda para luego, cuando sepa de verdad cuál es el afán desarrollador de energías renovables en la piel de toro, después de que suene la campana final el próximo día 17. Y si de testar el afán se trata, ya hubo una experiencia previa.

En enero del año pasado se celebró una subasta de quinientos megavatios eólicos y doscientos de biomasa que se cerró a cero. Los promotores que ganaron esa subasta eligieron pedir cero euros de subvención, dejando al propio Ministerio sorprendido por este resultado. Quizá esa sea una de las razones que ha llevado al Ministerio a multiplicar por seis los avales requeridos para presentarse a esta nueva subasta, así como a establecer criterios de presentación de ofertas más restrictivos que en la anterior ocasión, no vaya a ser que se cierre a cero otra vez y la gente empiece a preguntarse si va a ser verdad eso de que las renovables están listas para competir en nuestro país si se les da una oportunidad.

Lo cierto es que España necesita esa energía, en primer lugar porque nos obligan nuestros compromisos internacionales. Somos de los primeros países en ratificar los tratados medioambientales, ya sea Horizonte2020, Cop21 o lo que nos pongan por delante, pero vamos en el furgón de cola en incremento de cuota de renovables en los últimos años, con un crecimiento de prácticamente cero en el último lustro.

Necesitamos esa energía porque tenemos una economía propia de un país desarrollado, lo que implica una alta dependencia de los costes energéticos en general y eléctricos en particular que lastran la competitividad de nuestras empresas en un mercado global. Que las renovables contribuyen a que disminuya el coste eléctrico es algo que afortunadamente hoy está fuera de toda duda, pues ya estamos acostumbrados a escuchar la falta de lluvia o viento como justificación del Ministerio de Energía cuando se dispara el precio del pool eléctrico. ¡Quién lo iba a decir hace unos años!

Y desde luego necesitamos esa energía para hacer resurgir un sector capaz de crear empleos cualificados de larga duración, que nos ayuden a combatir la falta de oportunidades en entornos rurales con la creación y fijación de industria en áreas de población donde la especialización en este tipo de energías puede contribuir a mejorar los indicadores de calidad de vida mejor que ningún otro tipo de actividad, siendo demás compatible con las actividades típicas de esos entornos.

Esta última razón, la capacidad de atracción de prosperidad de las renovables, está generando un clima de competencia sana entre regiones en España por captar la mayor cantidad de inversión sostenible posible. Y es que en esto de las renovables, son tres las capacidades a tener en cuenta: el recurso (capacidad del viento, sol para generar energía), la evacuación (capacidad de la red eléctrica) y la tramitación (capacidad de la autonomía para complicar las cosas). Y, aunque hay diferencias notables en las dos primeras en función de dónde te encuentres, es la tercera la que marca el destino de los proyectos.

Es por esto que nuestra Comunitat no puede dejar pasar esta oportunidad, aprovechando al máximo las posibilidades que posee. Desde luego en eólica hay poco que hacer, pues el Plan Eólico Valenciano de 2001 impide cualquier iniciativa hasta que se resuelva, cosa que parece ser que empezará a suceder en breve.

Nos queda pues la fotovoltaica, y ahí tenemos mucho que decir, pues lo cierto es que somos un territorio de altas capacidades (sí, en las tres). Nuestra tierra combina un gran recurso solar con unas adecuadas infraestructuras de evacuación, teniendo además empresas líderes a nivel mundial tanto en fabricación de componentes fotovoltaicos como en promoción de plantas solares. Teniendo los dos primeros factores claros, cabe trabajar en agilizar las tramitaciones técnicas, urbanísticas y medioambientales para atraer la mayor cantidad de inversión a nuestros pueblos. Pues otros lo están haciendo.

La subasta anterior, ésta y con total probabilidad la próxima (que la habrá) marcan un plazo determinado para la tramitación y ejecución de los proyectos, por lo que sólo aquellas regiones que sean capaces de garantizar una tramitación ágil y clara serán las que las empresas promotoras elijan para desarrollar su actividad.

La Comunitat Valenciana debe estar en el lugar que le corresponde en esta nueva revolución energética. Preparase para obtener lo máximo de ésta y futuras oportunidades, que seguro criticaremos porque estarán muy mal diseñadas como lo está esta subasta.

Pero tenemos que hacerla nuestra…

Marcos J. Lacruz es presidente de AVAESEN (Asociación Valenciana de Empresas del Sector de la Energía).

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2017/05/07/590eb0c9468aeb09318b4595.HTML

 

 

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Coordinadora d'Estudis Eòlics del Comtat. http://www.zona14.org

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